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Sábado , 26.05.2018 / 04:07 Hoy

El cáncer de la aurreferencalidad

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Por el maravilloso servicio que nos da el internet, se conoce el discurso anual que el Papa Francisco dirige a la Curia Romana, representada por todos los Cardenales que hacen cabeza en la distintas Congregaciones pontificias, y en los superiores mayores de congregaciones que moran en Roma, por razón de su oficio. El citado discurso fue pronunciado el pasado 21 de diciembre. Se le ha calificado como “durísimo”, por la crítica que hizo a la “desequilibrada y degenerada lógica de las intrigas o de los pequeños grupos que en realidad representan”, algunos

Ha sido preocupación del Papa Francisco el ataque a la autorreferencialidad. Ahora el Papa califica ese vicio de quedar bien con la autoridad, para autopromverse como un “cáncer” que perjudica la causa del Evangelio. Señala que por esta vía se infiltran los traidores de la confianza.

Aunque pareciera que ésta intervención del Papa tiene que ver con asuntos internos de la Iglesia, si se publica para que todo el mundo se entere es por aquello de que “cuando veas las barbas de tu vecino, por las tuya a remojar” porque esos desaciertos en el interior de la Iglesia, son también desaciertos en los distintos campos de la vida política, civil, académica, etc.

Ser leales es una disciplina espiritual, no tan común.

Coahuila está estrenando una nueva administración estatal. También Torreón, una administración municipal nueva. Necesita funcionarios dedicados al bien común, que no es lo mismo que peregrinar de “chapulines” para no abandonar los jugosos sueldos y demás privilegios que vienen acompañados por el puesto, el sueldo y el secreto porque nadie sabe cómo tan rápido se adquieren bienes de tanto lujo y tanta cuantía. Servir a la comunidad, no deja de ser agotador. Conservar el puesto dizque por
“vocación de servicio” no deja de ser un tributo a la ignorancia, ya que todos por naturaleza somos un ser sociable, que se realiza precisamente sirviendo a los demás, y para nada es esencial formar parte de un grupo que gobierna a nivel estatal o municipal.

Un buen político, si entiende su papel cumpliendo a cabalidad su encomienda, no está ocupado en agradar al jefe en turno sino sobre todo, en servir a los ciudadanos, con una integrad tal, que por el hecho de cumplir así, lo más seguro es que pise muchos callos, ya que la corrupción tiene una comunicabilidad extraordinaria, y pro salpica a los que gozan de la maldad.

¡Y eso a muchos sujetos amables, no agrada.


jesus_delatorre@live.com.mx

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