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Areópago

¿De qué discutían por el camino?

Jesús de la Torre T. Pbro.

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Dos de los Apóstoles de Jesús de Nazareht, un día iban discutiendo acaloradamente sobre cuál sería la posición de ellos en el futo Reino de Dios, que ellos lo concebían más que nada como un reino político. La mamá de Santiago y Juan pedía para sus hijos los dos primeros puestos del Reino. Se trataba de una lucha por el poder. Llegando a casa, Jesús hace la pregunta: ¿De qué venían discutiendo por el camino? Ellos se sienten confundidos por la pregunta de su Maestro, quién aprovecha para decirles que el primero en el Reino, será quién mejor sirva al prójimo. Civilmente, los mexicanos estamos en un tiempo de espera: ya elegimos gobernantes, con votación contundente, pero vienen los tiempos de incertidumbres por los programas nuevos que se anuncian y por lo que tanto duele, a la alta burocracia, que no deberá nadie de ganar arriba de $ 108,000. 


(ciento ocho mil pesos), o sea $ 3,600.00( tres mil seicientos pesos) para su sustento diario. Cantidad que muchos mexicanos no se ganan en toda una semana. Ahora la alta burocracia argumenta que el salario no les alcanza. ¿Cómo organizan los millones de mexicanos sus gastos de casa, sus vacaciones, sus pagos de impuestos, con el raquítico salario que reciben? 


Por la corrupción, se nos está imponiendo, quizá por la fuerza, una austeridad que es un reclamo de siglos. José María Morelos y Pavón, en el Congreso de Chilpancingo, proponía que en la Nación, se moderara la opulencia y la pobreza. Lo proponía como un sentimiento de la Nación. ¿Cómo no va a ser justo el que se luche por un México ´más justo? De no hacerlo, seguiremos acudiendo al “moche”, “a la despensa”, a la dádiva para ganar clientes para el gobierno o el partido político, y en todo van los mecanismos que aseguran el puesto en el poder. 


Llegamos los mexicanos, después del primero de julio, a escenarios que no nos habíamos propuesto, porque asegurábamos que las dádivas serían soportes seguros para mantener el poder. Pero millones de mexicanos, a despecho de la dádiva, de la promesa para un futuro mejor, dijeron, sí, pero ya basta con la corrupción que siempre nos propina lo mismo. 


Ya sabemos que no es cierto que todo mundo está contento, pero son muchísimos los que confían en una esperanza activa que cambie este mundo tan lleno de cosas indeseables. Como tiempo de espera, no es bueno darle cause a la desilusión, pero tampoco confiar ciegamente.



jesus_delatorre@live.com.mx

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