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Areópago

¡A todos nos toca amarrar al tigre!

Jesús de la Torre T. Pbro.

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Pasó el 1º. de julio como un día que en el que decidió el pueblo mexicano un cambio político con el nuevo presidente de la república, Andrés Manuel López Obrador. En las primeras horas de la noche de tal día, las autoridades electorales anunciaban del dato de encuestas preliminares que le favorecían, los tres candidatos que estaban en la contienda, enviaban sus felicitaciones, hecho que les honra; Enrique Peña Nieto enviaba su felicitación, Vicente Fox y Felipe Calderón, hacían lo mismo. La votación había sido más que suficiente y no faltaba quien alababa al pueblo mexicano de valiente, esto sin quitar mérito a quienes no votaron por el triunfador.


¿Qué había pasado en el seno del pueblo mexicano? 


¿Por qué ahora votaban por un candidato que era la tercera vez que se ofrecía para el puesto? ¿Por qué pudo superar tanta propaganda adversa, tanta comparación con caudillos latinoamericanos que el pueblo común ni siquiera los toma en cuenta? López Obrador es un gobernante que en su gestión regaló la Plaza Mariana, frente a la basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, no se enfrentó con la jerarquía católica. 


Es luchar tenaz que viene de épocas atrás en las que le arrebataron triunfos y no se entretuvo en lamer sus heridas, caminó adelante. Le dijeron cuanto quisieron. 


Lo juzgaron obsesionado por el poder. Él, para adelante. Perseverante.


Ahora ya está en el poder con promesas que mucho alientan al pueblo que quiere verse reflejado en ese luchar diario por ganarse la vida. La corrupción fue su gran propuesta y esto que es vital para que el pueblo mexicano tenga una mejor condición de vida, no deja de ser el tigre suelto de lo que el mismo candidato hablaba. Ahora el mugre tigre por donde quiera anda, pero es a todos los mexicanos a quienes toca amarrarlo. Este animal feroz de la corrupción, es como el energúmeno evangélico que revolcaba a sus víctimas antes de dejarlos.


La esperanza del cambio la pusimos todos con nuestro voto del primero de julio. Las promesas son enunciadas apenas. López Obrador aún no llega al poder. La baja de gasolina, servicios más baratos, mejora de salarios, ect., no pueden ser efectivos ahora. Hay que llegar al poder y hay que ir haciendo camino poco a poco. Pero hay que ver que los cambios, en algún aspecto, aunque sean un alivio, en otros aspectos traerán dolor y pena, para lo que hay que estar preparados. Pero al tigre hay que amarrarlo todos.



jesus_delatorre@live.com.mx

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