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Lunes , 12.11.2018 / 12:24 Hoy

Areópago

22,570 empleados con salarios arriba de $108,000

Jesús de la Torre T. Pbro.

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Don José María Morelos y Pavón, en el Congreso de Chilpancingo, allá por 1812, año más, año menos, propuso a los constituyentes de entonces, que como “sentimiento de la nación”, sintieran la necesidad ética de legislar para que en la Nación mexicana, se moderara la riqueza y la pobreza, para que a nadie le faltara lo necesario para vivir, ni fuera poseedor de tanto, que por sus haberes, se volviera insensible al que poco tiene. Esto viene bien considerarlo cuando se sabe que el nuevo gobierno, que comenzará a regir a partir del próximo primero de diciembre, se dice que será de austeridad.


López Obrador, como Presidente electo, anunció 50 propuestas para lograr una república austera, y dentro de esas está el que nadie va a ganar más de $ 108,000(ciento ocho mil pesos mensuales, que debe ser el sueldo del Presidente) Mientras lo anterior se llega, ya se publican informes en los que se dice que, actualmente, por lo menos 22,570 “empleados” ganan más de los $ 108,000(ciento ocho mil pesos mensuales), cantidad nada despreciable frente al pobrerío del país, donde abunda el empleo informal, el desempleo y las ganas de arrancar para el norte, aunque el Trump diga sus amenazas y amenace con construir el muro, y diga que los mexicanos son drogadictos, narcotraficantes, violadores y otras lindezas de un hombre mentiroso, mal educado, inconstante.


Por lo pronto, los de altos puestos se sienten molestos, porque dicen que el buen salario es para un vida digna y que no tengan qué robar. Eso quiere decir que todos los que no tienen buen salario, se compensan con el robo. En un país de pobres, esos argumentos no responden a la justicia. Lo que responde a la justicia es que se vea por el bien de todos. Que la opulencia y la pobreza, se moderen. El salario es el medio de vivir. El salario justo es el fruto legítimo del trabajo. 


Cuando la justicia está entre el patrón y el obrero, todo camina bien. Cuando hay chapuza, entonces “el trabajador hace como que trabaja y el patrón hace como que le paga”. Si se da un bienestar económico, se sana el mercado, la salud de todos los habitantes de un país. La vida del ciudadano no consiste en pedir que le resuelvan su carencia. Y cuando desaparece el paternalismo, nace el ciudadano feliz, trabajador, animoso, al que todo le sale bien, porque iniciativa que emprende tiene buenos resultados, y entonces la vida tiene otro valor. 



jesus_delatorre@live.com.mx

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