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Miércoles , 17.10.2018 / 14:19 Hoy

Areópago

2017-09-08

Jesús de la Torre T. Pbro.

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El 6 de septiembre nos amanecimos los mexicanos de éste lado de la frontera y del otro lado, con la deprimente noticia de que miles y miles de mexicanos que allá moran, traban, estudian y pagan sus impuestos, se les amenaza con una deportación. Al paso de tantos años, muchos de ellos, aunque sean nuestros compatriotas, ya no tan fácil se reconocen de su terruño. En general, nadie los corrió, fue la canija miseria que los aventó para el otro lado de la frontera, a niños, papás y abuelos. En México, por una corrupción fuera de lo normal, no encontraron trabajo, porque gran parte de los que tienen dinero, lo invierten en los veneros de petróleo que nos dio el diablo, o en el extranjero, que ya sabemos cómo se las gastan, sobre todo los miembros de la clase política.

Sabido es que México es un país con inmensas riquezas capaz de dar trabajo digno a todos sus habitantes, pero una dama llamada corrupción, se ha adueñado de la política, de las grandes empresas con un manejo del capitalismo salvaje, que da por resultado salarios bajos a los trabajadores, que de paso, han sido por las últimas décadas, la oferta a otras naciones para que aprovechen para la inversión, al país ofrecido en ganga en su mano de obra barata, que por otro lado, pese a todo, ha sido calificada como excelente por las empresas transnacionales, asunto que nos tiene tartamudeando en el asunto de los salarios, en las actuales negociaciones para revisar el Tratado de Libre Comercio con Canadá y los Estados Unidos.

Pero no nos quita la preocupación de nuestros paisanos, que están del otro lado de la frontera, en búsqueda del “sueño americano”, que en algunos casos, puede ser mera ilusión, pero en otros, ya no había de otra mas que pelar para l norte, porque pensando qué futuro aguardaba a la familia en el terruño, de acuerdo a la visión proporcionada por las informaciones de las que cada persona es poseedora, no había otra salida más que arriesgar para en norte, encomendarse al “Santo Niño de Atocha” y que Dios los guarde en su hora, acompañados en su caminar por las oraciones y bendiciones de todos los suyos, que desde el terruño, con el “Jesús en la boca”, todos los días del peregrinar, estaban buscando noticias que de preferencia fueran buenas, y ya de perdido, cuando los encarcelaron o les dieron una buena aporreada, saber que después de todo, estaban vivos. Ya en adelante, se tejería otra vida, pero de preferencia “del otro lado”, pues ¡qué caray, aquí a que se quedan, si es la viva miseria!


jesus_delatorre@live.com.mx

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