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Lunes , 15.10.2018 / 08:51 Hoy

Balurdo

Evita Muñoz, un adiós a la vida y bienvenida a la eternidad

Jesús Cruz Flores

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Eva María Muñoz Ruiz fue y será siempre un ícono y un referente obligado dentro de la revisión del cine mexicano y el teatro nacional de México. También será un ejemplo de la antigua escuela teatral. La formada a exprofeso de las aulas y que carente de títulos universitarios se formó desde pequeña en el trabajo cotidiano y sobre la escena. En un modelo cada vez más en desuso. El del gremio forjador de cuadros actorales. El oficio transmitido del maestro forjado sobre las tablas del escenario al alumno sin intermediación de un proceso de curricula académica. La escuela del actor al iniciante de actor. Un modo en el cual muchas familias tuvieron a bien aprender el oficio de sus padres o tutores. Este es el caso de Evita Muñoz (Chachita). Hija del actor y cantante Francisco Muñoz. Misma que hereda la profesión paterna a los 4 años de edad. Convirtiéndose en un icono del llamado Cine de Oro Mexicano y de etapas posteriores. Fallecida el 23 de Agosto pasado a la edad de 79 años. Su ausencia no nos privará, sin embargo, de poder observar su trabajo en el celuloide. Su partida nos deja la sensación de que faltan figuras de su talante. Actores y actrices forjados dentro de una disciplina escénica directa, que reúna la acumulación de saberes transmitidos del oficio al oficio. Del trabajo al trabajo y no del Ego a la escena. Los trucos de mago transmitidos de generación en generación parecen ir a la baja. Si bien la academia no es mala en ocasiones pareciera estar perdida en un cúmulo de sentidos cuyo objetivo último es el hacer carrera en una disciplina estricta. Y lo que importa es más la cédula y el título que el desarrollo de la escena. La vestidura frente al fondo y el trasfondo de la obra. La pose, de frente al arte fecundo y generador de movimientos. La estandarización de los procesos, en un homogeneidad de formas que no acaban de tener una impronta propia por la cual se defina al creador escénico como ente único en su arte. Evita Muñoz (Chachita) es de las figuras que sostenían el orgullo de una tradición teatral y cinematográfica. Nos deja como deber la necesidad de generar nuevos íconos que tengan representatividad de sustancia y esencia. Descanse en paz Evita Muñoz. Un minuto de aplausos, una tercera llamada, y la función debe continuar.

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