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Miércoles , 17.10.2018 / 03:00 Hoy

Panóptico

Cuenta regresiva al 4 de octubre (V)

Javier Sepúlveda

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El inicio del sexenio de Sócrates Rizzo García el 1 de agosto de 1991 se dio con gran expectativa, por el apoyo que le daba el presidente Carlos Salinas, además del trabajo político consistente del propio gobernador, quien ganó la elección en un proceso con alta participación ciudadana.

El nuevo mandatario convocó a todos los actores políticos y sociales a firmar un acuerdo de gobernabilidad al que llamó Pacto Nuevo León.

Pese a las revelaciones para golpearlo desde que llegó al estado para dirigir el PRI, debido a su supuesto pasado como miembro de la Liga Espartaco, Rizzo logró evadir el tema y sobreponerse, presentando un Gabinete estatal con rostros nuevos.

Los empresarios locales, siempre reacios a aceptar expedientes izquierdistas entre los gobernantes, estaban más interesados en aquel momento en la feria de oportunidades que representaba la privatización de paraestatales, además de la venta de la banca nacionalizada por José López Portillo.

Cómo olvidar que Serfin y Confia fueron adjudicados a grupos regiomontanos durante el gobierno de Carlos Salinas.

El primero fue vendido luego al grupo español Santander y el segundo desapareció tras el fraude del extinto empresario Jorge Lankenau Rocha mediante la casa de bolsa Abaco Confia.

El único banco hasta la fecha en las mismas manos con origen nuevoleonés es Banorte. Es también el único con capital 100 por ciento mexicano.

En medio de esa aparente bonanza mercantil de desincorporación de bancos y empresas estatales, transcurrió el sexenio de Carlos Salinas y la mitad del mandato de Sócrates Rizzo en Nuevo León.

Pasada la jauja salinista que nos despertó con el famoso error de diciembre de 1994 tras la llegada de Ernesto Zedillo a la Presidencia de la República, comenzaba también el lento declive del gobierno de Rizzo.

Tras la detención de Raúl Salinas en febrero de 1995 por el gobierno de Zedillo, el ex Presidente se enfureció y, en protesta, rompió las reglas políticas con una huelga de hambre los primeros días de marzo.

Para desgracia de Sócrates Rizzo, Salinas eligió Nuevo León para su huelga, que generó un escándalo internacional.

La lideresa Rosa Ofelia Coronado le prestó una recámara de su casa de San Bernabé al ex mandatario, desde donde se armó un circo mediático que duró tres días.


javier.sepulveda@milenio.com

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