• Regístrate
Estás leyendo: Mundial, nunca te acabes
Comparte esta noticia
Miércoles , 12.12.2018 / 20:34 Hoy

Ekos

Mundial, nunca te acabes

Javier García Bejos

Publicidad
Publicidad

Cada cuatro años, las canchas de fútbol en algún país se convierten en el centro del mundo. No hay nadie que escape al encanto del Mundial; no hay ningún otro momento, evento u ocasión, que logre aglutinar la atención de literalmente todo el planeta. 

Tan sólo hoy, viendo la final, se calcula una audiencia de más de mil millones de personas. No sé cuántas playeras, estampas de los álbumes, quinielas y conversaciones giran en torno al fútbol estos días, lo que es un hecho, es que es casi imposible ser indiferente a esta gran fiesta que congrega el balón.

Para cada celebración, los países anfitriones construyen estadios espectaculares, logran movilizar a millones de personas -en esta ocasión fueron tres millones de boletos vendidos- y, durante más de un mes, nos comparten su magia, sus rincones, su cultura y la generosidad de su gente. Después de este Mundial, estoy seguro que muchos quisiéramos ir a conocer Rusia.

Desde allá, vimos las escenas de personas, de todos los países, razas y religiones, que conviven y se mezclan sin conflictos ni discriminación. Sobre todo, estuvo el respeto al orgullo que cada quien siente por su patria, reflejado en cómo se cantan los himnos nacionales con devoción -no sé en qué otra ocasión se canten así- como si iniciara una batalla. En un evento como el Mundial, se muestran los valores de la tolerancia y de la sociedad global.

El fútbol logra que al planeta se le olviden un rato las aflicciones, para que cada jugador viva el honor máximo que es representar a su país, emocionados, concentrados y preparados para hacer historia en la cancha. Se llega soñando, y la fase de grupos plagada de partidos, es el escenario perfecto para ver duelos llenos de sorpresas, para esperar dar los grandes brincos y vencer a los favoritos.

Al final, hoy, habrán perdido todos menos un equipo, pero en el camino, tuvimos las gradas repletas de fanáticos con sus banderas tatuadas en la piel, el Cielito Lindo de fondo, o los aplausos de los aguerridos islandeses.

Grandes jugadores nos brindaron emociones; los dramas de Neymar, el incansable Modric, la sorpresa de Mbappé, la frustración de Messi, el desparpajo del “Chucky”, James llorando, Cristiano queriendo cobrar todas y Ochoa salvando cuantas pudo. 

Alemania quedó noqueada y entregará la corona, mientras que Uruguay sacó la casta por América y la anfitriona Rusia anduvo intratable. Cada quien guardará su mejor momento y su mejor gol. Cada quien guardará una parte del Mundial, hasta que venga el que sigue dentro de cuatro largos años. 

Desde México 1986 me acuerdo de todos los mundiales, y me siguen pareciendo la mejor ocasión para no agendar nada que no sea ver cuantos partidos puedas, para hacerla de Director Técnico, tirar penales al medio tiempo y en mi caso, registrar los marcadores en esos cartones-calendario que nos siguen regalando por ahí. 

Si los cuatro años siguientes vendrán despacio, los ocho que faltan para la inauguración de nuestro tercer Mundial en el Estadio Azteca tendrán como reto, me parece, acomodar a los millones que estoy seguro vamos a querer estar allí ese día. 

Deseo para entonces, que lo del quinto partido no sea ni discusión y el problema sea pensar contra quién jugaremos la final. 

Por ahora, ¡solo queda esperar!

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.