• Regístrate
Estás leyendo: Lo que no se cuenta
Comparte esta noticia
Viernes , 20.07.2018 / 15:25 Hoy

Ekos

Lo que no se cuenta

Javier García Bejos

Publicidad
Publicidad

El primero de septiembre, lo recuerdo muy bien, era el Día del Presidente. El Informe de Gobierno significaba tener el recorrido en autos descapotables, confeti cayendo en las calles y también largos discursos. A finales de los ochenta, los informes empezaron a tener interpelaciones, cartulinas y momentos complejos que reflejaron la nueva conformación democrática del país. El informe se transformó gradualmente, hasta que los presidentes mantuvieron la obligación constitucional de entregar el informe por escrito al Congreso de la Unión, para después dar un mensaje a la nación.

Este año, el presidente Peña Nieto ha decidido dar un cambio, congruente con la nueva forma que tiene la sociedad mexicana de informarse y entender el mundo. Quedaron atrás los discursos, para dar paso al diálogo con los jóvenes, quienes reclaman esta interacción. Así, esta dinámica, tendrá como base las historias de vida y éxito de los millones que están moviendo a México.

Esta plática se da en un momento en el que muchos quisieran pensar que el país está pasmado y que no pasa nada. Como en todos lados enfrentamos problemas económicos, causados por un sistema financiero mundial incierto; sociales, marcados cuando nuestros niños se quedan sin clases en algunos estados, o la inseguridad, un tema que demanda acciones y estrategias frescas. Siempre tendremos momentos complicados, porque sencillamente así funciona la vida de las personas y de los países.

Pese a todos estos desafíos, tenemos que reconocer que este gran país se mueve. En México, existen buenas razones para pensar que el futuro es promisorio y que viviremos en un mejor lugar, gracias al esfuerzo sostenido de todos, que no exento de tropezones, ha marcado el rumbo para que mañana podamos estar mejor.

Con todo y las buenas noticias, parecemos empeñados en ver los árboles y no el bosque. Juzgamos la coyuntura, sin ver el mediano y largo plazo, pero por más que queramos ser negativos, no hay que ir muy lejos en nuestra región, o en economías más desarrolladas, para ver que nuestro país, por lo menos a los ojos de quienes nos ven desde afuera, avanza mejor que otras promesas mundiales.

Aquí sigue creciendo la inversión y el consumo interno, mientras la economía generó dos millones de empleos, cifra nunca antes alcanzada en cuatro años de gobierno. Todos quisiéramos que las reformas estructurales nos convirtieran en una Noruega en cuestión de meses, pero en realidad, son la base que nos asegurará mayor competitividad en el mundo globalizado.

Del mismo modo, a partir del ejercicio democrático expresado todos los días, a través de una sociedad activa y dinámica que marca agendas, hemos establecido un andamiaje institucional que ha llegado hasta la justicia cotidiana, hecho fundamental para el nuevo Estado mexicano construido con la concurrencia de todos.

Por eso, escuchar las buenas historias, a los ciudadanos que mueven al país y superan obstáculos, nos hace reconocer que vamos por buen camino. Aquello que no se cuenta y damos por hecho, lo que hacemos millones de mexicanos que trabajamos todos los días, forma parte de lo que está cambiando a México.

Ya no es el país que recuerdo, con un presidente escuchando porras en las calles o el que gobierna pensando en la encuesta del mañana. Hoy, México tiene un presidente que dialoga y gobierna pensando en las generaciones futuras, como con las que yo me encuentro en la calle cada semana en el Estado de México, que tienen una historia, que empieza a ser alentadora.

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.