• Regístrate
Estás leyendo: Imaginemos cosas chingonas
Comparte esta noticia
Martes , 13.11.2018 / 02:17 Hoy

Ekos

Imaginemos cosas chingonas

Javier García Bejos

Publicidad
Publicidad

Los ciclos de gobierno marcan los tiempos de un país. Los setenta, cuando nací, y los ochenta, de ir a la primaria, pertenecieron a una nación muy diferente a la actual, de la que apenas quedan recuerdos. Había pocas marcas de todo y las palabras crisis e inflación eran parte de lo que escuchabas a diario. Nos marcó el 85 con el temblor, y luego la fiesta del 86, seguidos por la sacudida política del 88 que marcó un punto de inflexión.
El país comenzó a inscribirse para participar en lo que pasaba en el mundo. Con Salinas llegó el TLC, dibujando entonces el nuevo camino de México, pasando también por el asesinato de Colosio y la presidencia imposible de Zedillo, que arrancó con una crisis de la que parecía no sobreviviríamos, pero lo hicimos. Luego vinieron los 12 años de Fox y Calderón; la transición nos mostró que los votos contaban y que las instituciones no se destruían, que cambiaban los equilibrios y se modificaban las formas, pero sobre todo, el país crecía en medio de muchos pendientes.
Marcadamente, en estos años se desató la crisis de inseguridad que heredó el presidente Peña Nieto, misma que será nuevamente la tarea pendiente, prioritaria y fundamental, de la siguiente administración. Del 2000 para acá, el sistema político y los partidos parecieron agotarse y alejarse de los ciudadanos, mientras surgieron nuevas fórmulas y caminos para alcanzar un puesto de elección popular. El país de ese año se parece poco al de ahora, ya que desde los medios y las redes, el colapso de la conversación pública ha marcado profundamente la pauta de la nueva agenda nacional, en donde domina una suerte de permanente escepticismo.
En el 2012, al arranque de la administración del presidente Peña Nieto, se presentó un gran consenso, un pacto que alentó un paquete de reformas que, desde entonces, advertíamos tendrían efectos de mediano y largo plazo. En el camino, nunca habíamos generado tantos empleos formales ni tenido resultados en el abatimiento de la pobreza extrema, nunca había crecido tanto la cobertura de salud y nunca imaginamos que podríamos devolver esperanza de futuro al concretar una largamente pospuesta reforma educativa.
En México, dejamos de pagar larga distancia, todo mundo tiene celular y se salvó del letargo y abandono el sector energético. También, somos el sexto país más visitado del mundo, uno de los mayores receptores de inversiones y luego de 30 años de excusas, construimos un nuevo aeropuerto de clase mundial.
La libertad de escribir y disentir siempre ha estado presente, y precisamente hoy, celebraremos una elección más con todas las condiciones que requiere una democracia para funcionar, fundamentalmente instituciones sólidas y un gobierno respetuoso del proceso político. Hoy, nos toca a los ciudadanos, a los miles de funcionarios en las casillas y a los millones que saldremos a votar, cumplir con nuestra responsabilidad ciudadana: poner el ejemplo a las futuras generaciones, haciendo de esta una jornada ejemplar, en paz y con plena participación.
En democracia, lo que cuentan son los votos razonados, libres y convencidos, no las encuestas; cuenta cómo votamos porque así se construye el equilibrio de poderes, y cuenta también, la responsabilidad que tenemos todos, ganadores y perdedores, de construir una unidad generosa después del proceso. Por eso, no hay que dejar de imaginarnos cosas chingonas, las ganas de seguir construyendo un mejor país, y al final de la jornada, dormir pensando que mañana, en Rusia, todos estaremos unidos para cantar con fuerza el himno y ganarle a Brasil.
@jgarciabejos

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.