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Miércoles , 14.11.2018 / 01:00 Hoy

Ekos

A mí me pasó

Javier García Bejos

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La incredulidad de los ciudadanos frente a sus gobiernos parece ir creciendo bajo circunstancias frecuentemente complejas. En todo el mundo, el reacomodo de los contratos sociales desde los más mínimos detalles, como discutir la reforma laboral francesa, hasta el abandono de una sociedad multinacional, pasa por la evaluación de los gobiernos en turno.

En España, los resultados del proceso electoral al final fueron una reacción a la salida de la Unión Europea del Reino Unido, que tomó por sorpresa hasta a ese país, en donde no pocos se arrepintieron de no haber ido a votar.

La inconformidad frente al orden establecido es sinónimo de agotamiento, de desgaste del mapa institucional que los ciudadanos han dejado de entender. En Estados Unidos, las masacres con armas han cimbrado nuevamente a aquella sociedad, luego del abuso policíal. Contra una pareja de color, vino una redada en Dallas, donde inexplicablemente un asesino solitario mató a placer a cuanto policía se cruzó en el camino.

En México, la reforma educativa abrió un escenario de conflicto con un sindicato que fiel a su tradición, tomó de rehenes a niños y ciudadanos, y pretende volver las cosas al orden anterior, es decir, a que cada quien haga lo que le dé la gana. Creo que una amplia mayoría de la CNTE, sin contar a algunos responsables, piensan que si faltan a trabajar no se les debe descontar el día; es más, solo faltaría que se confirmara que además reciben un bono por realizar marchas que colapsan carreteras o ciudades.

Mientras, los ciudadanos son observadores de estos procesos complejos, y en medio de la confusión, queda siempre el camino de la incredulidad. Es decir, pensar que todo lo que pasa es malo, insuficiente, o que no hay acciones de gobierno que funcionen. En estos días, habrán visto en la televisión esta campaña que se llama "A mí me paso", en donde el Gobierno del Estado de México comparte la voz de los propios ciudadanos, quienes han recibido algún beneficio de los programas de salud, educación, piso y techo firme, iniciativas de autoempleo, seguridad pública o de seguridad alimentaria.

Grabando el ejemplo que hicimos en la Secretaría del Trabajo, nos dimos cuenta de la emoción que tienen los ciudadanos de compartir buenas historias que ellos mismos nos cuentan en la calle, mientas los testimonios de su experiencia se tradujeron en buenas noticias. Los gobiernos cercanos a la gente, como el del gobernador Eruviel Ávila, buscan trascender la frialdad de encuestas o calificaciones. Esta administración busca transformar positivamente la vida de los mexiquenses; por eso, vencer la incredibilidad es una plataforma fundamental para llamar al equipo del cambio a los propios ciudadanos, sin los cuales, la tarea actual desde el gobierno se vuelve imposible.

A millones de personas les pasan cosas buenas en el Estado de México. Ello es punto de partida de obligada reflexión sobre lo importante que es como sociedad cuidar lo que tenemos ganado, y ganar lo que nos falta por hacer trabajando juntos, en unidad, como el único camino para vencer obstáculos y cambiar para siempre realidades pasadas.

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