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Jueves , 18.10.2018 / 03:35 Hoy

Ekos

11/9

Javier García Bejos

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El martes pasado, todo el mundo estaba esperando el resultado de la jornada electoral de los Estados Unidos. Especialmente en México, el interés de la gente fue máximo y se sintió durante todo el día, y al final, acabó pasando lo que muchos temíamos, el claro triunfo de Donald Trump.

Más allá del análisis que ya ha hecho todo mundo sobre el resultado, las reflexiones ahora deben ir sobre el futuro de la relación México-Estados Unidos. Las propuestas en general del Presidente Electo en este tema, parecen las de un candidato independiente; son demasiado pragmáticas y además, quién sabe qué tan sostenibles sean a la hora de ejecutarlas.

Lo que es un hecho, es que la política comercial de Estados Unidos dará un viraje histórico hacia el proteccionismo, y en ese sentido, más allá de los muros, las cuotas compensatorias, aranceles y restricciones a la inversión y el comercio podrían convertirse en una pesadilla para una relación que comercia lo equivalente a un millón de dólares por minuto. De concretarse esa visión, parecería que tendremos que poner una pausa en el mundo a la política comercial que, en buena medida, le dio sentido a la globalización.

Por eso, como nunca antes, México debe diversificarse y explotar al máximo los múltiples acuerdos comerciales que tenemos. El reto será tan grande como grande es el mercado global, por lo que hay que mirar hacia nuevos horizontes y con Europa y Asia, habrá que encontrar más coincidencias y fortalecer nuestra capacidad para hacer negocios allá. El equilibrio será otro, sin duda, y dependerá de nuestro país encontrar alternativas.

Si bien al exterior existirán retos brutales, lo cierto es que el nuevo Presidente se encuentra con un país profundamente dividido, por lo que tendrá que concentrar esfuerzos para conciliar, unir y eliminar la posibilidad de confrontación. Un país dividido es un país fundamentalmente débil, y eso nunca ha sido parte de la visión americana. Esperemos que las cosas se tranquilicen, y que nuestros paisanos, rifados y emprendedores, puedan seguir aportando a la vida de nuestro vecino del norte.

La fotografía oficial en el ya clásico partido de fútbol entre Estados Unidos y México celebrado el viernes en Ohio, un estado hostil en general frente a la migración, fue una manifestación oportuna y relevante de todo lo que sí somos en nuestros países. Siempre hemos sido diferentes, siempre han existido momentos complicados, pero nunca más podemos ser vecinos distantes porque hay demasiadas cosas fundamentales en juego. Los muros que nos deben preocupar no son los de ladrillos y metal, hay muros peores.

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