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Miércoles , 12.12.2018 / 18:11 Hoy

Política cero

"Win-win-win-win"

Jairo Calixto Albarrán

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No hay en México un personaje más optimista que el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, amo y señor de la superación personal.

Don Ilde, qué duda cabe, es más afable que Emilio Lozoya, que anda muy muino y con ganas de demandar a todo aquel que dude de su honorabilidad, hasta ahora solo sostenida por sus propios dichos (y la procrastinación proverbial de la PGR para investigar), y mucho más simpático que el resucitado Ruiz Esparza, que regresó a la palestra como si no fuera el El Señor de los Socavones, quien ahora pelea con el nada grato de Graco por el premio al más impopular funcionario del Paso Express. Y, sin duda, Guajardo es afortunadamente menos melodramático que Javidú Duarte, que entró al politik fitness con esa huelga de hambre que ha conmovido a los mexicanos; tan así que cada vez que los carceleros van a checar la salud del proveedor de abundancia de doña Karime Macías, que lograra lo imposible (superar el saqueo de Fidel Herrera), lo saludan con una estruendosa porra inspirada en presunta dieta: “Agua, miel y limones; agua, miel y limones, es la dieta de los ex góbers panzones”.

Así, aún en los momentos más difíciles de la renegociación del TLC, don Guajardo siempre ha sostenido con una sonrisa dibujada en su rostro, que esto va a estar sencillo, que prácticamente Estados Unidos no puede vivir sin México, que Donald Trump nos la pela y que aún disponiendo de una superioridad económica y moral, la presente administración quiere que haya equidad para que todos los involucrados puedan entrarle a un esquema de, según sus propias palabras, “win-win-win-win”, es decir, de ganar-ganar-ganar-ganar (le incluyó dos win de más al dicho para que se vea que es todo un winner).

Digo, a lo mejor no se lograron los objetivos de aplicarle dumping al dumping gringo (seguramente debido a que Trump busca quedar bien con los del KKK, que deben estar molestos por la salida de Steve Bannon de la Casa Blanca, su encapuchado mayor), pero al menos los casi 200 empresarios mexicanos presentes en la batalla por el TLCAN están tranquilos porque todavía no están obligados a pagar mejores salarios.

¡Por dios, nada más eso faltaba!

A ver si cuando México sea la sede de los clásicos de la Concacaf del TLC se aplica el “win-win-win-win” guajardista. Siempre y cuando la fundación Belisario Domínguez del Senado no siga diciendo que el mal paso de las negociaciones se debe a la baja aprobación de la que goza El Licenciado Peña.

Mejor hubiéramos mandado a Godzilla.

jairo.calixto@milenio.com

www.twitter.com/jairocalixto

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