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Jueves , 18.10.2018 / 11:40 Hoy

Política cero

Virgilio se va a Hobbiton

Jairo Calixto Albarrán

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¿En qué clase de país vivimos en el que pedir perdón, si crees que te he fallado, está mal visto y puede convertirse en objeto de memes y pitorreos? Antes, la gente bien nacida tomaba esta clase de gestos como la representación de un ejercicio de humildad y de elegancia que dotaba a quien tenía el arrojo y la entereza de ejercerlo, a la medida de un ser admirable y digno del más alto de los respetos.

Hoy las cosas han cambiado. Mientras el licenciado Peña en la presentación en sociedad del Sistema Nacional Anticorrupción, que ha puesto a temblar a los falsos profetas y a quienes buscan medrar del erario (una fauna nociva y depredadora que pronto estará al borde de la extinción como los animalitos en el zoológico de Chapultepec), manifestaba su pesar por las contribuciones que hubiera hecho a la cólera social por el asunto de la casa blanca —algo totalmente involuntario y dentro del marco de la ley—, cundían el escepticismo. No puede ser. En vez de bolearle los zapatos como dictan los cánones a este enorme estadista que incluso ha tenido que batallar con la Arquidiócesis, la cual afirma que sus reformas se le están cuarteando (don Norbeto todavía no le perdona lo de los matrimonios igualitarios, ni siquiera porque se atoraron, como estaba previsto, en los húmedos clósets del Congreso), incluso algunos groseros y lángaros querían que se le levantaran cargos como si fuera cualquier especulador inmobiliario.

O sea, se les olvida que afortunadamente en este país todavía hay clases, por eso tuvo que renunciar el siempre inquietante Virgilio Andrade a su puesto en la Secretaría de la Función Pública, al darse cuenta que tenía una especie de alergia a los peces gordos, para irse a vivir en la sección hobbit de Malinalco.

Este ejemplo de probidad y profesionalismo debería de encargarse de la auditoría que le quieren aplicar al SNTE esas personas sin oficio ni beneficio a las que todo se les hace sospechosista. Como están las cosas, sería muy deseable que personajes como Javiercito Duarte lleguen a tomar las riendas de la Función Pública, sobre todo ahora que dicen los que saben que el espartano góber petocho fue admitido en un exclusivo club de golf en Houston, we have a problem.

En la cosecha de renuncias que nunca se acaba está también la de Catémoc Blanco al partido que lo llevó a la presidencia municipal de Cuernavaca porque me lo querían desestabilizar, como si eso fuera posible. Desestabilizada terrible la que tuvo que vivir la primera dama que, tristemente, ya devolvió la casa blanca al grupo Higa como Higa sido. Digo, ¿qué querían, que tan distinguida familia viviera en un departamento de interés social de Infonavit?

Perdóname, mi amor, por ser tan guapo.

jairo.calixto@milenio.com

www.twitter.com/jairocalixto

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