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Lunes , 24.09.2018 / 07:08 Hoy

Política cero

Trata de ser feliz con lo que tienes

Jairo Calixto Albarrán

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Vive la vida intensamente, como diría Napoleón, que del cielo nada te caerá. Sobre todo a aquellos que no cejan en su empeño de quejarse amarga y estentóreamente de la visita papal desde una perspectiva que defiende de una manera harto pobre al Estado laico, atacado por la sobredosis de catolicismo vaticano y las imágenes de altísimos funcionarios convertidos en monaguillos, campaneros y catequistas. O sea, estense sosiegos, que este éxtasis apenas comienza; digo, si políticos, obispos, Godínez de gordo peladaje, veneradores de la acumulación originaria de frivolidades y capital han aguantado perronamente los discursos de Francisco que no ha parado de acicatearlos como Carlos de Orellana a su grey como cura regañón pero conservador y comprensivo en Los tres García.

Bueno, ni siquiera los escépticos que hemos sido condenados al cierre de calles y avenidas por la cercanía con la nunciatura, nos hemos quejado tanto como aquellos intelectuales que se sienten herederos de Juárez. ¿Qué querían, que además de mantenerse en bajo perfil, como si se hubiera escapado del Vaticano en un túnel, el sumo pontífice hiciera su propio peritaje en Cocula, exigiera el cumplimiento de los acuerdos de San Andrés, quitara el leonino nuevo reglamento de tránsito en la Ciudad de México, le cancelara la cuenta de Twitter a Javiercito Duarte y, de paso, consiguiera a fuerza de rezos que las Chivas ganaran un partido?

En efecto, puede ser un tanto cuanto atosigante una cobertura noticiosa que se vuelve monotemática, donde nuestros héroes del periodismo parecen aspirantes a diáconos o le encuentran símbolos y mensajes fundamentales hasta en el modo que tiene el sumo pontífice de arrojar el agua bendita.

Digo, aunque no se acabarán sus diálogos con el diablo, es divertido ver las caritas que hace la clase política, el alto preladaje y los acaparadores de poder y riqueza que aspiran a tener una vivienda sencishita y carismática como las celdas de luxe que había en Topo Chico-infierno grande, cada vez que el sumo pontífice los pone en evidencia. No dice nombres, pero todos sabemos quiénes son.

Como es de esperarse, es casi imposible que los aludidos modifiquen sus conciencias descompuestas y que salgan a echarle ganas a la lucha contra la “precariedad que amenaza al pecado y también al alma”. El esfuerzo de estos personajes no es por la defensa del concepto de familia que “se cree que ya pasó” (no sé por qué aquí esperaban los jacobinos esperaban que el papa se pronunciara a favor de las parejas travestis), sino por el de famiglia, que acá siempre estará de moda.

Bueno, ya mero querían que se pusiera la capucha del subcomanche Marcos. N’ombre, traten de ser felices con lo que tienen.

jairo.calixto@milenio.com

www.twitter.com/jairocalixto

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