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Sábado , 21.07.2018 / 03:02 Hoy

Política cero

Esa tanga, que no me deja verte, debe caer en nombre del amor

Jairo Calixto Albarrán

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Es lo que seguramente venía cantando el indispensable Jorge Serrano Limón —el antepenúltimo de los grandes moralistas después de don Norberto Rivera y los émulos del padrote Maciel— justo al pagar la fianza de 25 millones de pesos que con todo gusto y soltura entregó a la justicia mexicana para gozar de libertad de tránsito y no acabar como El Chapo Guzmán, que asegura que en la cárcel no lo quieren volver chango sino zombi (pues no lo dejan dormir y le ponen puras repeticiones de Sabadazo y le leen en voz alta los libro de Yordi Rosado para acabar de amolarlo). Todo parece indicar, para aquellos que dudan de su integridad, que además del apoyo solidario de Esteban Arce, que lo ha defendido como si fuera del Atlante, el dios huichol de Provida tuvo que empeñar su colección de tangas de bajo color para poder alcanzar esa cantidad, luego de las infaustas acusaciones de que fue víctima en materia de malversación y el abuso de confianza, ni que fuera del gobierno de Javiercito Duarte en Veracruz.

Comoquiera que sea, está mal que un hombre que ha entregado su vida a mantener las tradiciones inquisitoriales del Medioevo, cual personaje de Umberto Eco en El nombre de la rosa, no pueda utilizar los recursos de la prestigiada organización que atinadamente dirigió con la sabia virtud de conocer el tiempo (por eso supo amar y deschongarse a tiempo) para pasársela bomba como funcionario de Virgilio Andrade, en Harrods. Claro, por culpa de los cuentachiles ya hasta corrieron a la funcionaria que osó, para su mala suerte, darse un atracón de caviar cuando, como cualquier Godínez, tendría que haber pedido en el mismísimo Londres un arroz con su huevito —que no hueva de esturión— montado con agua de chía para acompañar.

Malos momentos vivimos cuando triunfan los envidiosos y los resentidos sociales que orillan al tres veces H Gobierno del licenciado Peña a someter a sus altos funcionarios a la vergüenza de viajar en clase turista como cualquier pelagatos, a dejar sus teléfonos inteligentes y con sus nuevos viáticos no poder zamparse sus acostumbrados platillos gourmet; ni les alcanzará para desplazarse cual rockstars en limosinas u hospedarse en hoteles de paso de altísimo octanaje.

Maldita sea.

Qué bueno que la austeridad no alcanzó al profe Moreira, pues si como dice El País, el gobierno mexicano lo apoyó al máximo y al máxime durante su estancia en el tambo, con los escasos recursos con los que hoy se cuentan no se hubiera podido cumplimentar la misión “Salvando al soldado Moreira”.

Solo esperemos que Chiflano Aureoles sí le siga prestando a Belinda el nuevo helicóptero del amor (¿humor?), no sean cuentachiles.

jairo.calixto@milenio.com

www.twitter.com/jairocalixto

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