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Miércoles , 14.11.2018 / 08:29 Hoy

Política cero

¡Qué ‘veda’ con la veda!

Jairo Calixto Albarrán

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Debemos reconocer que esto de la veda electoral se debió haber concebido en una de esas juntas horribles de lluvia de ideas donde todos los supuestos creativos sueñan cosas chingonas. Porque de otra forma no se puede uno explicar algo como esta normatividad en la que todos hacemos de cuenta que los candidatos, candidaturas, spots, campañas y partidos no existieron jamás y que todo fue producto de nuestra enfermiza imaginación que tiende a lo cómico-trágico-musical.

Estas cosas no ocurren en un país democrático y civilizado donde hasta el mismísimo día de las elecciones es posible seguir discutiendo, hablando y burlándose de los políticos que, hoy, gracias a la veda, son como santos misteriosos a los que se les rinde culto desde el silencio y el viejo arte de hacernos pendejos. Después de meses de atosigante baño de mensajes y berridos, ahora estamos condenados a quedarnos presos de la cárcel democrática, dedicados a una supuesta reflexión del escenario electoral como si fueras a planear el desembarco en Normandía. Está bien que las reglas del INE para votar sean medio laberínticas e intrincadas, pero no hay que exagerar.

Digo, la abrumadora mayoría ya sabe por quién va a votar y nada ni nadie lo va a hacer cambiar de opinión en el último momento. Así que esperar calladitos a que los indecisos (esa masa curiosa y extraña que primero duda y luego vota) tomen una decisión suena más a despropósito que otra cosa.

En lo particular estaría de acuerdo con que se paren las campañas, que callen los spots por pura salud mental, pero que desaparezca este artificio gacho, absolutamente hechizo, en el que todos nos hacemos como tío Lolo y fingimos demencia.

Y lo peor es que el INE no tiene claridad en cuanto a la reglamentación de sus histerias: ¿Soy o no soy un pecador electoral si pienso que un candidato es una mierda, o solo si lo digo a gritos en un estado maradoniano? ¿Deberé ser multado si me hablan a mi casa para mal hablar de ya saben quién porque es quién sabe cómo y contárselo a quien más confianza le tenga? ¿Es de forajidos del voto ver una campaña o varias y no imaginar a través de ellas cosas chingonas? ¿Si quieren comprarme mi voto lo debo hacer en euros o en dólares? ¿Cuántos mapaches se requieren para hacer un fraude electoral?

Lo bueno es que uno no puede estar más de acuerdos con aquellos que afirman que, a pesar de las robustitas matazones de candidatos, esto fue una fiesta.

Hay que echarnos una veda a la salud de la democracia.

jairo.calixto@milenio.com
www.twitter.com/jairocalixto

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