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Sábado , 21.07.2018 / 22:44 Hoy

Política cero

PRD, del marxismo al "fashionismo"

Jairo Calixto Albarrán

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El aquelarre perredista fue una de esas cenas que se antojaban como para caníbales y terminó siendo una triste degustación de ambigús. A juzgar por la serie de declaraciones y escándalos que precedieron al Consejo Nacional Extraordinario (que la verdad tuvo más de ordinario), parecía percibirse un tórrido ambiente muy propicio para los linchamientos y los sacrificios humanos. Incluso se acariciaba la idea de ver a gatos y Chuchos en un costal, debidamente preparados y condimentados para ser el plato principal de un auténtico festín para émulos de la parentela de Viernes y el mismísimo Hannibal Lecter.

Pero no. Todo fue un triste picnic, melifluo y sin gracia, donde lo que prevaleció fue la autocomplacencia, el rollito seudoliberal y la falta absoluta de espíritu crítico.

Bueno hasta parecían Los Cazafantasmas región 4 en versión del Sol Azteca.

La única certeza era la de Navarrete Navarretín, que luego de los elefantiásicos desastres que ha visto durante su presidencia (el éxodo encabezado por el ingeniero Cárdenas, al que menospreciaron gachamente, el desastroso proceso electoral que los mandó al fondo de la tabla, además de su incapacidad para enfrentar el caso terrible de los normalistas de Ayotzinapa más allá del pragmatismo desprovisto de humanismo): trasformarse o morir. Algo harto difícil si no se reconocen los verdaderos males que aquejan a lo que queda de un partido sin brújula ni sextante, que ha confundido la política con el oportunismo, la negociación con la genuflexión y que ha derrapado en una orgía macuarra de aburguesamientos.

Y es que la dirigencia chuchista, decidida en no formar parte del clan de “El perfecto idiota latinoamericano” (concepto acuñado por liberales pasados a las filas del neoliberalismo salvaje con afanes de lucro), terminó por hacer del PRD un satélite furris de la Segob. Pobres, lo que han de haber gastado en ortopedistas de tanto andar con la rodillas pelonas.

Digo, está bien que el PRD quiso ser el anti-AMLO para quedar bien con el licenciado Peña, pero se les olvidaron las luchas sociales —como que pensaron que esa era tarea de Chayito en Louis Vuitton— y pasaron del marxismo al fashionismo.

Curioso y hasta irónico que Chucho Zambrano, ese gran estadista, haya destapado a los posibles sucesores (que ciertamente despiertan más bostezos que entusiasmos) de Navarretín que según esto tiene mes y medio para sacar sus cachivaches y sus cadáveres en el clóset.

Mejor que traigan al Loco Bielsa, es más revolucionario.

jairo.calixto@milenio.com

www.twitter.com/jairocalixto

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