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Sábado , 23.06.2018 / 21:24 Hoy

Política cero

"#PanamaPapers" o la insoportable levedad del "offshore"

Jairo Calixto Albarrán

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Los millonetas no deben llorar por un paraíso fiscal que ha pagado mal. Si el amor solo dura tres años, los negocios offshore también tienen su caducidad o sus filtraciones, que no es lo mismo pero es igual. Es por eso que me extraña que todos esos personajes balconeados por los #PanamaPapers no hubieran tomado la precaución de estar prevenidos para estas cosas con su debido arsenal de pseudónimos, heterónimos y alias para no pasar vergüenzas. Si se hubieran asesorado debidamente en la materia como don Raúl Salinas, ahorita no estarían padeciendo los estragos de maldito imperio del meme que quieren que los ricos también lloren.

O sea, es como lo que se quejaron del Fobaproa solo porque le quitaban a la clase media —¿los pobres qué otra cosa pueden dar?— para darle a la pequeña burguesía aspiracional.

A los que celebran este tipo de asuntos que solo lastiman y vulneran a la incomprendida clase pudiente que solo se quiere ahorrar el terrorismo fiscal, lo único que les falta es festejar encuerados como Cristiano Ronaldo el triunfo sobre el Barcelona.

No se vale. Sobre todo porque la raza no entiende que el paraíso fiscal es una forma de navegar por esta vida con vista al bar, y que la gente de bien tiene derecho a buscar los lugares donde la acumulación originaria de capital no sea tristemente puesta en jaque por el pago de onerosos impuestos que solo son para los esclavos y Godínez cautivos a los que con trabajo les dan prestamos en Coppel.

Además, no seamos hipócritas, si pudiéramos elegir tampoco se nos haría divertido que los políticos de siempre se carranceen nuestros billetes; mejor que unos distinguidos inversionistas los triangulen para poderse comprar ferraris, yates y tiempos compartidos en las Islas Caimán…

Después de todo y para tranquilizar a los neuras, lo más seguro es que esas complejas ingenierías financieras que jinetean el dinero por el mundo con la habilidad de una teibolera haciendo piruetas en un tubo, nunca son utilizadas por el crimen organizado, ni sirven para alimentar lavanderías, y muchos menos están al servicio de oscuros intereses políticos ni de siniestras aspiraciones de sátrapas en éxtasis.

En este contexto, a mí lo que me extraña no es que existan paraísos fiscales (claro, lo ideal es que proliferen los paraísos sensuales), sino que México con sus espléndidas posibilidades y con la experiencia de los émulos de Moreira, no sea uno de ellos.

Dicen en el SAT que van a investigar estos #PanamaPapers a profundidad, esperemos que en el mejor estilo de Virgilio Andrade, pues no queremos que a los involucrados los lleven al basurero de Cocula y luego les apliquen la humanitaria Ley Atenco.

Todos tenemos un paraíso fiscal, aunque sea en la cabeza. Higa sido como Higa sido.

jairo.calixto@milenio.com

www.twitter.com/jairocalixto

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