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Lunes , 15.10.2018 / 19:43 Hoy

¿Nos reservaremos el derecho de admisión?

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Después de leer el muy sensible texto de Germán Martínez, de quien ya nadie se acordaba como el gran estratega de Jelipillo (junto con Navalú), del que solo tienen recuerdos los magos de la especulación inmobiliaria, quienes cuentan que AMLOVE lo quiso abducir, a lo que consideró un honor que tuvo que declinar por su cada vez más debilitada fe panista.

Luego de elogiar al Peje por mostrarse abierto y democrático al tratar de seducirlo, a pesar de que hizo todo lo posible para impedir que llegara a Los Pinos (lo que es el pragmatismo político de última generación), prácticamente dejaba entrever que si Anaya seguía pasándose de lanza, en una de esas se iba con la Morena, que cada día quiere más, lo cual te hace pensar que cuando menos te lo esperes, quizá veamos a Margarita y Calderón, junto con los RBD’s del PAN, haciendo fila para alcanzar un lugar en el Movimiento de Regeneración Nacional antes de que quiten el letrero de “Se recibe cascajo” y pongan de nuevo el de “Nos reservamos el derecho de admisión”.

Está bien que hay que tener al enemigo más cerca que los amigos, pero no hay que exagerar. Digo, Germy, de haber podido, le habría aplicado al Peje la terapia de la Unidad Hormiga que le recetaron al pobre Marco Antonio, que a estas horas no acaba de recuperar la cordura. O, con justa y comprensible razón, está fingiendo demencia para no enfrentar a los policías del dotor Mancera, que practican un humanismo a prueba de fuego.

¡Qué terror que todos estos personajes esperen tus declaraciones para ver si te siguen criminalizando o no! Y es que tienen razón estos grandes herederos de Miss Marple cuando afirman que al joven preparatoriano lo trataron tan bien que hasta le dieron un masaje con calambre.

Ya lo único que faltó es que además de las buenas maneras que recibió, los policías, que no paran de llorar, también digan que le regalaron unos zapatitos de esos que está repartiendo Gali, el góber de Huachicolerolandia, digo, Puebla, con su horrible logotipo para apoyar a la señora de uno que decía que era escritor (seguramente estuvo a punto de ganar el premio Alfaguara) para ser sucesora.

Una maravilla, más que el reencuentro del Burro van Rankin con Luis Miguel, quien ya debe estar muy deprimido y con tan baja autoestima que nada más le falta salir cantando con el niño Yuawi. Algo solo comparable con el kar fool karaoke de Mikel y Mit.

Como quiera que sea, en el caso Marco Antonio ni siquiera aparecen los otros dos compañeros policías que detuvieron al muchacho. Pobrecitos, a lo mejor por acompañar al chico al Mordor del Edomex, ahí se toparon con los orcos que azotan la región.

De veras que Germy, con su actitud tipo John Kennedy III, te devuelve la fe en la humanidad, en la paz y la reconciliación.

Es lo que seguramente ocurrirá si gana el Peje y Marcelo Ebrard regresa a darse el abrazo de Acatempan con Mancera.

jairo.calixto@milenio.com
www.twitter.com/jairocalixto

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