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Domingo , 27.05.2018 / 14:22 Hoy

Política cero

“Me voy a chingar por el pueblo”

Jairo Calixto Albarrán

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Es una de las frases más contundentes e inobjetables que hayan sido pronunciadas por político alguno, superando sin duda el “Tengo un sueño” de Martin Luther King. Y es que desprovistas de demagogia y plenas de compromiso con las masas regularmente olvidadas por los políticos el día después de las votaciones, le dan a Catémoc Blanco una calidad moral y un reconocimiento especial. Mientras el resto de los candidatos triunfantes se extravían en sus tomas de posesión en farragosos, aburridos y vacuos discursos poblados de lugares comunes y narrativas garigoleadas al estilo de Emilio Chuayffet, lo que hizo El Temo fue llegarles a los votantes a lo más profundo de su ser.

No es lo mismo decir que vas a trabajar en favor de la colectividad, que comprometerte a “chingarle” por el pueblo. Como bien decían los clásicos del calambur Chaf y Kelly en concordancia con El laberinto de la soledad, de Octavio Paz, el verbo “chingar” es el verbo por excelencia que puede representar una ofensa superior o un compromiso como no hay otro igual que te hará comprender todo el bien, todo el mal.

Y por eso, cuando Blanco dice “me voy a chingar por el pueblo” en lugar de “me voy a chingar al pueblo”, que es lo que usualmente se colige de las promesas de los políticos, su discurso adquiere profundidad.

De ahí que cuando Navarrete Navarretín dijo “se acabaron cortesías y pactos con el gobierno” prácticamente nadie le creyó porque no está en su naturaleza criticar a la presente administración con sus rodillitas tan maltratadas. En cambio, si hubiera dicho como cantando una de José Alfredo que “nos los vamos a chingar porque nos jugaron chueco”, tendría más credibilidad frente a los votantes que decidieron darle esquinazo al PRD en estas elecciones. Claro, un poco hartos de que los del sol azteca les estuvieran aplicando el tratamiento proctológico que recibió la superestrella Cavani del chileno Jara en la Copa América.

A la gente ya no la convences tan fácilmente con pura verba florida o con cajones de bolero, como la esposa del edil de Pachuca, que son proyectos productivos, o diciendo que los 500 mdp que gasta Pemex en películas con artistillas reconocidos no son un gasto sino una inversión.

A chingarle, mi Cuau.

jairo.calixto@milenio.com

www.twitter.com/jairocalixto

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