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Martes , 11.12.2018 / 23:53 Hoy

Política cero

Las maldiciones de la austeridad republicana

Jairo Calixto Albarrán

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Un espectro recorre el mundo, es el espectro de la austeridad republicana. ¡Ay, mamá, los de la luz! Desde esta humilde columna que tiene algo de cruz y del Pantera, quiero manifestar mi apoyo incondicional (porque no espera nada y es el mismo de ayer) a todas esas almas puras y núbiles, paradigmáticas que saben del internet de las cosas, que miran con estupor cómo el nuevo régimen todavía no toma cabal posesión y ya plantea cosas terribles como el fin de los altísimos y nada ofensivos sueldazos de los Godínez de élite que cobraban, con justísima razón, como si hubieran inventado el agua tibia.

O el hilo negro que descubrió la señora Ruiz Massieu, el supuesto alfil de Charly Salinas que se quiere apoderar del ¡PRI! ¡Ñaca, ñaca! Al declarar que esta fue su peor derrota, después de ser vencido por la cleptomanía. Ahí sí, de veras, ¿para qué querría Salinas al PRI jibarizado, desmantelado, aburrido?

Como quiera que sea, todas estas medidas de recorte al dispendio, de lucha contra la corrupción y demás, han encontrado, tristemente, el reconocimiento del FMI. Digo, no es que los grandes organismos internacionales no nos hubieran advertido que el gobierno mexicano suele cometer algunos excesos para mantener como bon vivants a una clase burocrática con arrebatos de pachá, no se diga en materia de corrupción donde se hacía ver a Ali Babá y los 40 ladrones como unos vulgares rateros de molduras y tapones, pero esto sí parece una grosería. O sea, ¿cómo se atreven a arrancar de cuajo una bonita tradición de alegre derroche y el dispendio? ¡Qué insensibilidad!

Están como aquellos que pretenden que los ex presidentes se paguen su propia seguridad, cuando se ve que con los millones que se les paga de pensión, viven al día. Bueno, algunos pueden financiar las campañas independientes de sus esposas, ¡pero es porque desde niños guardaron su lana en bonos del ahorro nacional!

Y con justa razón hay quienes alegan que sin ochocientos ayudantes y guaruras, además de una propina millonaria mensual, nuestros pobres ex presichentes estarían condenados a vivir como el resto de los mexicanos: expuestos al atraco, el levantón, el desempleo y la inseguridad. Los ex precisos ya no serían símbolos de status sino testigos de la cuarta transformación en la cola de las tortillas. No se vale. Tiene razón el subjefe Diego cuando afirma que esto de los recortes es un “capricho” que no servirá para combatir la corrupción. Estoy tan de acuerdo que exijo que en el Año de Hidalgo a los funcionarios más perrones les tripliquen el sueldo. Por eso hace mal el señor Torruco, probable secretario de Turismo, al decir que a quien no le gusten los recortes que se vaya a la IP. Por dios, ni que ahí los fueran a tratar como rockstars.

Con razón el INE y la Tremenda Corte se resisten, primero muertos que sencillos.

Maldita austeridad republicana que nos arrebatas el glamur.

jairo.calixto@milenio.com
www.twitter.com/jairocalixto

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