• Regístrate
Estás leyendo: "La razzia púrpura del Cairo II"
Comparte esta noticia
Domingo , 23.09.2018 / 08:00 Hoy

Política cero

"La razzia púrpura del Cairo II"

Jairo Calixto Albarrán

Publicidad
Publicidad

Toparse con el gobierno egipcio ha de haber sido como cuando Supermán se enfrentó a su doble en versión bizarra. Luego de un extraño periodo de oscuridad (como si en El Cairo rigiera la versión geroglífica de Murillo Karam) y cuando al fin corrió algo de información sobre los mexicanos tratados a helicopterazos cual correligionarios de ISIS, parecía que habría claridad en la tragedia. Se podría haber pensado que la conversación del licenciado Peña con el presidente Abdel Fattah Al-Sisi habría distensado el hermetismo categórico, pero no, pues al militar, como a toda criatura de su estirpe, le dio por el no-no como si fuera Mancera negando la inseguridad y al crimen organizado en la Ciudad de México (por esa y otras cosas su popularidad está tan a la baja como las investigaciones del caso Narvarte, dicen). Y como para aliviar las tensiones, le puso contexto al asunto con la delicadeza de la camarógrafa húngara pateando inmigrantes sirios, recordándole al señor de Los Pinos que en materia de violencia México no canta mal las rancheras, que no se haga como que la Virgen le habla.

Con razón don Enrique se veía tenso en la ceremonia del Grito en el balcón de Palacio, y no tanto por la posibilidad de dejar caer la bandera como pasó con el pastel en su cumpleaños, el peso, la economía y la banda presidencial vía Periscope, como decían los agoreros del desastre.

Cómo no iba estar sacado de onda, además de por las caras de hastío de su hija Pau frente a una multitud que no se veía para nada que eran acarreados, como afirman los populistas y la industria de la mercadería tricolor que vendió menos que la Ronda 1. Ya nada más faltaba que el sunita le pidiera cuentas de la Casa Blanca, Higa y OHL; no se vale. Con razón la evocación del panteón patrio fue más hacia adentro que hacia afuera, en el acopio de fuerzas para soportar tanto canalla sin cenar.

Lo bueno es que el gobierno de Egipto, cuyos laberintos son más intrincados que los de mi góber petocho de Veracruz, el señorito Duarte, ofreció una investigación transparente, caiga quien caiga, no sin antes prohibir a los medios de comunicación publicar datos sobre el ataque a los turistas mexicanos que no sean oficiales.

Si yo fuera la canciller Ruiz Massieu, lo primero haría sería hacerle un extrañamiento a los militares egipcios por haber plagiado los manuales de control de daños de Ayotzinapa, Salvárcar, Hermosillo, Tanhuato y varios más.

Verdad histórica egipcia contra verdad histórica mexica. ¿Quién ganará, qué misterio habrá?

jairo.calixto@milenio.com

www.twitter.com/jairocalixto

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.