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Política cero

¡Es viral, Jacobo, es viral!

Jairo Calixto Albarrán

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Una noticia será viral o no será. Lo que no está en el muro de Facebook o se arrastre en el timeline de Twitter o tenga lengua de perro como en Snapchat o sea inmortalizado en YouTube o en Youporn probablemente nunca existió.

Y cuando todo eso te ha comido el seso, el camino será sin retorno, aunque sea el mito del eterno retorno. Por eso cuando te inundas la existencia de todos esos videos que se multiplican exponencialmente —peor aún cuando se trata de gatitos tiernos— no te queda más remedio que unirte al culto de una feligresía que une al homo videns al homo crudens y al homo hashtag.

El problema es que para interpretar todo este universo multirreferencial nadie acude a las herramientas proporcionadas por Saussure, Jakobson o de Umberto Eco, por eso andamos todos extraviados celebrándole al Julión sus frases de antología como: “Si no lavo mis calzones, menos lavo dinero”.

Así, tenemos desde el mundo de la viralidad el video de un sujeto que desde su auto clarea a balazos a unos asaltantes en moto y que de alguna manera te lleva a experimentar un relámpago de satisfacción culpígeno. Lo que en un principio te debería indignar, en realidad te aliviana: un ojete menos, una de cal por tantas que van de arena y revanchismos por el estilo.

No está bien, pero ante la falta de voluntad política de las autoridades de Ciudad de México (¡ah, qué nostalgia del DF!) se multiplica la aparición de estos pequeños e hiperviolentos ejemplos justicieros que te generan cierto alivio.

Y es de rechingada sentir esta triste dicha porque le da la razón a todos esos hijos de los hermanos Almada, matoncitos en ciernes que quieren resolver todo a balazos y que todos nos convirtamos en los imperdonables de una casta de malditos, metidos en una pandilla salvaje donde todos quieren ser el fiscal de hierro forjado.

Eso es lo peor. Como ha sucedido en muchas partes del país donde según los informes oficiales nunca pasa nada, el ex Distrito Federal está más defectuoso que nunca y al parecer lo único que va quedando ante el árido panorama manceroliano es la ley de Herodes a lo wild wild West.

Y todavía Videgaray y De la Madrid se quejan de que el gobierno gringo exagera al poner a México en la lista negra de la peligrosidad y el desamparo.

Parece que con esta lógica donde los funcionarios todo lo desestiman, todo lo minimizan o lo frivolizan, el camino más fácil será instrumentar un Hoy no Circula para las balaceras, que serán virales y nada vitales pero sí veniales.

jairo.calixto@milenio.com

www.twitter.com/jairocalixto

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