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Miércoles , 19.09.2018 / 10:12 Hoy

Política cero

Entre Tláloc y alemanes te veas

Jairo Calixto Albarrán

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Por más que se lo pedimos, esos pinches alemanes no quisieron darnos ni el autogol del honor. A lo mejor estaban enojados por esas imágenes perturbadoras de la tromba que colapsó a Ciudad de México, más que la selección teutona a los ratones verdes, donde un Mercedes Benz se incendiaba debido al corto circuito que le ocasionaron los altos niveles de agua que inundaron todo a su paso. Según el gobierno del dotor Mancera, que para todo tiene respuesta, todo es culpa de los chilangos que tiran basura en la calle (pues para como estuvo el desmadre acuático, cualquiera diría que la gente tira sus desperdicios a toda hora por la ventana y que como no tenemos nada que hacer nos la pasamos tapando tuberías y coladores y armando grupos de choque para impedir que los equipos de desazolve hagan su trabajo los 365 días del año), igualito que todo aquello que tiene que ver con la inseguridad que se ha desatado en la ex región más transparente. Todo es culpa de los ciudadanos que no se saben defender ni cuidarse de los malandros, además del Sistema Penal Acusatorio, que permite que los cacos entren y salgan del tambo con la misma facilidad con la que los germanos se burlaban del sistema del señor Juan Carlos Osorio que, gracias a su desastre, es muy probable que pronto encabece el INE. (¿No es curioso que alguna vez humillaron a la selección cuando el inútil de Mejía Barón se quedó con los cambios, y que ahora los vuelven a humillar por hacer demasiados?).

O sea, nunca es culpa del Gobierno de Ciudad de México, ni porque su capacidad de reacción es como la del PRI, que en dos días no ha respondido a la intención traicionera y nada oportunista de agarrar un lugar en el Frente Amplio Opositor (antes de empezar esta onda mafufa por lo menos deberían quitar el letrero de “Se recibe cascajo”), pues no ha sido capaz de revertir la estupidez primigenia de entubar los ríos, como dice Xóchitl Gálvez. Como quiera que sea, nada más falta que el dotor Mancera adjudique todas las culpas a Tláloc, esa deidad terrible que ahora nos causa más miedo que la cara de toro loco con barbas de Javier Duarte.

A mí me da más miedo el dios de la lluvia que el espionaje telefónico. Sobre todo ahora que doña Arely Gómez contó que el uso de Pegasus, ese que dicen que puedes encontrar a 200 varos en Tepis Co., comprado por el rey de la Veldá Histórica, Murillo Karam (¿por qué no habrá usado ese malware para saber qué pasó con los 43 de Ayotzinapa?), fue conforme a derecho, pues como que ya pierde el chiste.

Todo es culpa de Tláloc, que es peor que la Línea 7.

jairo.calixto@milenio.com
www.twitter.com/jairocalixto

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