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Sábado , 26.05.2018 / 17:10 Hoy

Política cero

Entre la 'graquiña' y la 'cuauhtemiña'

Jairo Calixto Albarrán

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Para qué nos amargamos tratándonos de explicar por qué, si a cada rato el licenciado Peña y sus adláteres nos anuncian que el país va viento en popa, de pronto aparece el Banxico a bajar por enésima vez las expectativas de crecimiento. Sobre todo ahora que ya le cumplieron a Carstens sus deseos de correr a medio Pemex y dejar a la empresa en calidad de Pymes y diretes.

Como hay puertas que no deben ser abiertas, quizá sea momento de buscar respuestas para preguntas menos intrincadas. Por ejemplo, nunca se ha sabido a ciencia cierta cuáles son los verdaderos requisitos para elegir a un góber precioso con calidad de exportación, debidamente etiquetado con su ISO 9000 y con todas las licencias de salubridad, pero quiero suponer que deben estar cuando menos capacitados para ofrecer, cada tanto, deslumbrantes actos de gobierno que cautiven y emocionen a sociedades enteras. La clase de individuos asombrosos que, como el nada grato de Graco Ramírez (que atinadamente gobierna Morelos con alegría y sensatez), puedan elaborar complejos pensamientos lógicos y patrióticos como el que desató en Twitter al escribir con bella poesía de tintes vernáculos: "Con diálogo y acuerdos le aplicamos la graquiña a la cuauhtemiña para trabajar juntos por Cuernavaca y Morelos".

Es una lástima que Umberto Eco, recién haya fallecido, y que Noam Chomsky tenga otras preocupaciones, pero se requeriría de un lingüista de altísimos vuelos para comenzar a deconstruir la multitud de mensajes ocultos en esa frase.

Ahora se entiende por qué las aspiraciones presidenciales de Graco no pueden seguir secuestradas por sus linchadores y trolls, sino que deben buscar un destino superior.

Por eso no estaría mal que Catémoc Blanco lo invite a su homenaje en el Azteca, que es su casa chica, para que juegue de extremo volador.

Además, fue bonito ver que en su papel de sirena feliz, Catémoc llegó a entrenar a Coapa para prepararse para su homenaje debidamente acompañado de unos camionetones militares. ¡Cómo han cambiado las cosas! Todavía recuerdo cuando Blanco llegaba a entrenar oliendo a leña de otro hogar escoltado por teiboleras y no por soldados.

A ver si al rato, ya bien trepado en el ladrillo, El Cuau no se siente el Donald Trump de Cuerna. Eso me recuerda que Miley Cyrus prometió irse de Estados Unidos si ganaba el multimilloneta. Así lo único que va a ganar es que voten por él.

Entre la graquiña y la cuauhtemiña solo nos queda aventarnos unas caipiriñas.

jairo.calixto@milenio.com
www.twitter.com/jairocalixto

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