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Lunes , 10.12.2018 / 12:10 Hoy

Política cero

El retrato de Dorian Videgaray

Jairo Calixto Albarrán

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Muchas aventuras hay en Patolandia con los chicos malos y también los buenos, como decía la entrada del viejo programa televisivo; en México pasa igualito, pero al cuadrado. Sobre todo si pensamos que los temas prioritarios tienden a la procrastinación por las vías seguramente de la abulia y la desidia, pero nunca de la mala leche. Digo, una cosa es que a las autoridades les gane la güeva y otra que lo hagan adrede para que las cosas tiendan a perpetuarse y a nunca cambiar.

Ahí tenemos el caso del fiscal anticorrupción que duerme el sueño de los justos, esperando que los dioses nos manden un ser esplendoroso, justo, formal, metrosexual, ambidiestro, implacable, incorruptible y probo, que además tenga la forma de un chile que le embone a todos los partidos políticos, pero más a la presente administración que va a necesitar de alguien que le sirva de tapadera en pleno Año de Hidalgo, chingue su madre el que deje algo.

Al igual que en la patria, podría haber muchas más aventuras que en Patolandia, con los chicos malos y también los buenos, pero como muchos se hacen patos nos tenemos que conformar. Ahí está el triste caso de la Comisión Especial para Combatir el Uso de Recursos Ilícitos en los Procesos Electorales. Esta comisión cumple su quinta convocatoria fallida, pues salvo su presidente, el diputado de Morena, ninguno de los miembros de tal cosa suelen acudir. Y eso que se les paga una lana nada despreciable por participar en estos organismos, más allá de que moral y laboralmente tendrían que trabajar y ganarse su salario como cualquier miembro del godinato, aunque sea de altos ingresos.

En primera instancia cualquiera diría: “¡Pinches güevones!”, y sería de arranque una apreciación justa. Pero si luego vemos el nombre de la comisión, como que no anima a nadie a ponerse a laborar. Bueno, parece más divertido tratar de retratarle el carisma a don Luis para su Retrato de Dorian Videgaray (que parece sacado de una pálida monografía de la primaria); o escuchar a Campa Cifrián explicar que el periodista asesinado en Veracruz (curioso estado donde a la salida de Javidú y gracias al buen desempeño de Yunes se han desatado los secuestros y las extorsiones) en realidad fue víctima de una equivocación, pues el verdadero objetivo de los criminales era un operador de Los Zetas.

O sea, qué político-diputéibol en su sano juicio querría combatir algo que los beneficia, es decir los recursos ilícitos para los procesos electorales. Es decir, es como si Ricardo Anaya exigiera que le aplicaran 20 auditorías.

jairo.calixto@milenio.com
www.twitter.com/jairocalixto

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