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Miércoles , 20.06.2018 / 01:15 Hoy

Política cero

"El Pinocho" y el "Big Brother" están de moda

Jairo Calixto Albarrán

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Como la libertad está sobrevalorada y es arrogante, no parece requerir de sobrenombres, apodos o elaboraciones metafóricas para propagar su mensaje. En cambio, el encierro tiene epítetos chidos e ingeniosos para reconocer su naturaleza orwelliana desde los tiempos de la Habitación 101, donde residía lo peor para cada quien, hasta llegar al apando, el gulag, la bartolina y ahora, en la cúspide de la celebridad, el ya mítico El Pinocho, donde eran arrojados aquellos individuos transgresores que no respetaban las reformas enérgicas en ese castillo de la pureza zamorano que es La Gran Familia.

A ver, chamaco de porra, se ha ganado unos días en El Pinocho, debe haber sido una de las frases más recurrentes en aquel idílico territorio construido por la tiernamente orwelliana Mamá Rosa. Algo que, sin duda, le daba un toque encantador y disneylandiano a lo que podía ser para cualquiera de sus inquilinos un momento poco grato. A lo mejor te madreaban o te violaban, o ambas cosas, pero la víctima siempre podía tener una referencia sublime.

Algo así tendrían que haber hecho Peña Nieto con la reforma en telecomunicaciones. En vez de llamarla de tal manera que suena como algo frío y calculador, tendrían que haberle puesto “Las maravillas de Maléfica” con el objetivo de no sacar de onda a aquellos que ahora están instalados en la histeria ante la posibilidad de que el Estado supervise su vida virtual y siga sus pasos, su caminar, cual lobo en celo hasta su hogar... pero solo por asuntos de seguridad nacional.

Eso está bien, que te protejan de ti mismo para que no caigas en la tentación de las ideas exóticas, que no te vayas a derrapar con críticas malintencionadas, que no te vuelvas disoluto ante cualquier dictamen hecho con los materiales de la bondad autoritaria. Sí, para que aprendas a celebrar todo el stand up comedy del senador Lozano, ahora que le da por superar a Platanito mientras defiende la reforma energética como López Portillo debió defender el peso. Y todo a costillas de los perredistas, a los que bulea con convicción sin que estos le respondan aunque sea con un extrañamiento de la Comisión de Derechos Humanos.

A ver si a esto llega tarde como pasó con lo de las muy poblanas balas de goma de Moreno Valle.

Así cuando todo haya sido aprobado y las gasolineras de la patria sean de Esso, Exxon, Chevron y de Coldwell, Lozano, mientras manda a El Pinocho a los opositores, dirá como Mamá Rosa: “Les he dado todo lo que tengo: mi vida”.

jairo.calixto@milenio.com

www.twitter.com/jairocalixto

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