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Política cero

Deprimido, pero nunca deprimente

Jairo Calixto Albarrán

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Desde los tiempos del chikungunya, pocas veces he disfrutado tanto la propaganda del quinto Informe de gobierno como la de estos días en que el licenciado Peña, en todo su esplendor, habla con los mexicanos de a pie, beneficiados por las reformas estructurales, que son como el Plan Marshall pero con socavón incluido. Es una maravilla que mientras estás viendo la Liga MX, donde los Pumas se están yendo al averno, que debe ser americanista, de pronto aparezca don Enrique caminando descalzo y muy cool por la playa, escuchando en boca de otros sus maravillosos logros ecológicos, porque lo bueno cuenta y queremos que siga contando.

O luego estás viendo cómo Monreal amarra su candidatura con el Partido Verde mientras hace su show a lo Laura Flores, porque no fue el elegido de Morena, y de pronto aparece el ciudadano presidente alentando a un emprendedor para que siga sus sueños. Hasta parece que se dirige a Ildefonso Guajardo a la hora de mandarlo a negociar el TLC. Ese en particular me gusta, porque el muchacho se llama Calixto y siento que EPN me felicita por mi idea de pagarle el muro de Trump, pero que el proyecto lo arme Ruiz Esparza para que llene de socavones y Donald se ponga más deprimente que el deprimido de Mixcoac, al que según Mancera le faltan “unos detallitos”.

Parece como argumento de Javier Lozano (que trae un nuevo peinado que no se sabe si es muy fifí o muy fufurufo o muy hipsterioso) ahora que le dio por atacar a Richie Anaya como no lo hubiera hecho ni Osorio Chong ni El Nuño artillero, sus enemigos, para la sección “No me ayudes compadre panista”. Ni al Julión lo han abandonado tanto sus amigos (ya ni Rafa Márquez le quiere hablar, y Anahí está a dos segundo de borrar el videoclip de “Eres”, que hiciera con él) al ver que ya no podían ejercer a sus costillas el estilo de vida parasitaria.

Por lo menos el senador aspirante a acabar de darle en la torre a Puebla, como su compadre Moreno Valle, tendría que haber sido más discreto, pero quiso ser fiel a su estilo copelas o cuellos. Está mejor la terapia que, según The New York Times, le están aplicando desde el gobierno federal a Claudio X. González Guajardo por meterse en temas de corrupción gubernamental, sobre todo porque es más discreto. Según el empresario le han mandado mensajes subliminales de muy alto nivel a través de su padre, para que no se ande metiendo en estos temas (¿pero qué don Claudio no era hermano carnal de Salinas? ¿O sea que están más rotas las relaciones del Chupacabras con EPN que las de el Dr. Wagner con Psycho Clown?), algo que es muy raro porque nunca ha habido ni habrá corrupción en el PRI-gobierno.

A lo mejor para todas estas cosas nos falta un plan B como el que tiene Ildefonso Guajardo ahora que Trump se convirtió en el huracán Harvey del TLC: traer siempre un paracaídas.

El quinto Informe va a ser como Juego de tronos con todo y dragones zombi.

jairo.calixto@milenio.com
www.twitter.com/jairocalixto

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