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Política cero

Debate “horchata pambolera” para todos

Jairo Calixto Albarrán

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Francamente ya a casi nadie le importan las elecciones, salvo a los que van en último lugar y ya no saben qué hacer para llamar la atención de los votantes que no los han pelado durante toda la campaña o de los que los han ido abandonando por aburridos. Digo, quién diantres apoyaría a un candidato como Anaya, creador y criador del milagro de la reproducción de las naves industriales, que sale tocando la flauta dulce como en la secun. Luego, ante la pregunta en la Ibero de cuál es la prisa de ser presidente, responde que “el país lo pide”, y ante los cuestionamientos sobre sus muy nuevas preocupaciones sociales, terminó por demostrar que lo suyo es hacerse pato. Es lo malo de estar sobre entrenado en el viejo arte de hacerte como el tío Lolo.

Y qué decir del dotor Mit, quien sigue neceando con hacerle caso a Lozano, que anda de chiva loca en la cristalería de la campaña, que vuelve a sacar un video en contra de los viejitos a los que representa el Peje, condenándolos al oprobio y la marginación. ¿Qué pensarán personajes como Larrea, Bailleres o Claudio X González, instalados en la tercera edad? Además, como si a #YoMero y don Javi no les faltaran diez minutos para llegar a esa provecta edad para gritar “¡Quiero mi cocol!”.

Y luego el final de Beti, de Nueva Alianza, que parece ideada por Luisito Rey.

Ya hasta parecen razonables las locuras de Níquel Arriola, que se fue a enfrentar al polígrafo para la sección “Así o más ñoño” y luego, con el fin de resolver el problema magisterial, propuso “mano dura”, como si no se hubiera recurrido a este método a lo largo del sexenio, gracias al gran sentido de autócrata del Nuño Artillero. Sí, claro, amigo, así se va a solucionar este tema añejo, de la misma manera en que con soldados y federales se van a remediar la narcoguerra jelipista-peñista, la inseguridad, el huachicoleo y los asesinatos de periodistas. Ya se sabe: el cambio se asegura haciendo una y otra vez las mismas cosas.

La verdad, lo que la gente espera con ansiedad no son ni los debates ni las elecciones, sino quitarse de encima todo el bochorno comicial que nos tiene hasta la madre con sus spots del averno, sus jingles cumbiancheros y reguetoneros encabezado por el niño Wawis y todo ese ejercicio para demagogos nada a go-gó que hemos tenido que aguantar los mexicanos, con su debida dosis de crímenes políticos que van a quedarse ahí, durmiendo el sueño de los justos, como el terrible caso de los niños de la Guardería ABC. Nueve años y ningún pariente de Margarita Zavala ha sido molestado en la intimidad de su despacho.

Así, para cerrar esto con broche de oro, el último debate presidencial debería de ser una fiesta. Pero un pachangón como los que organiza la Selección Nacional de Futbol con reguetón, escorts y teibol hasta que todos se pierden el asco. Algo muy criticado, en particular por aquellos que no fueron invitados.

Debate “horchata pambolera” para todos.

jairo.calixto@milenio.com
www.twitter.com/jairocalixto

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