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Sábado , 21.07.2018 / 12:25 Hoy

Política cero

‘Bulliyng’ nada más, entre tu vida y mi vida

Jairo Calixto Albarrán

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Bulliyng nada más, entre tu amor y mi amor. Es lo que podrían cantar a ritmo de blues los obesos de la patria luego de llevar a la nación a superar a los gringos en materia de acumulación originaria de sobrepeso. Algo que no podría haberse logrado sin los parámetros macroeconómicos por los que se han velado en este gran país (hoy nunca mejor dicho, habida cuenta del sustancial aumento de adiposidades y carnes blandas, cachete y nana, entre nuestros connacionales alimentados con vitamina T, productos chatarra, refrescos de cola y abonos chiquitos para pagar poquito). No obstante los señalamientos de los adictos a la salud, que menosprecian los beneficios de las grasas saturadas y los pastelitos Marinela, siempre será mejor “suicidarse sin maestro”, como diría el maese Rius, que nos quería meter en su onda vegetariana para terminar siendo muertos sanos, que vivir una vida sin sobredosis de sales y azúcares, quesos gratinados, pizzas, hot dogs, hamburguesas para documentar nuestros fetiches yanquis, y atragantarnos de frituras que colman las cooperativas escolares, tianguis y avenidas.

Ya ven qué contento y rozagante se ve Carstens con su finiquito tras dejar el Banco de México para irse al Banco Mundial. Es interesante que un hombre que, a juzgar por su figura, se concede muchas libertades, se empeñe en defender un modelo económico tan conservador, estrecho y aburrido.

Como quiera que sea, una de las grandes aportaciones de las reformas estructurales que, afortunadamente, están cubiertas con un teflón potentísimo para que se les resbale el bullying.

Bullying nada más, entre tu vida y mi vida, es lo que seguramente estaba tarareando el inenarrable Camacho Quiroz, que mientras miraba con ojito Remy su molleja de chingomil dólares, explicaba que las chicas de su rebaño tricolor en el Congreso nuncamente gritaron el homofóbico y malumesco epíteto de “¡ehhhhh, puuuuutooooo!” que tanto asco ha generado entre las almas políticamente correctas, sino que en realidad lo que espetaron del vientre fue un “¡ehhhhhh, bruuuutoooooo!”. Ah, bueno, así la cosa ya cambea, como diría El Piporro. Y como también somos bien mentirosos, pues claro que le creemos a este portento de macho alfa, lomo plateado, pelo en pecho, barba de leñador y voz de espartano. Camacho ve lo que otros no ven; como Carolina Viaggio, la diputada esposa de Rubén Moreira, que alega que ella puede aspirar a una senaduría porque Coahuila no puede estar mejor, que es una maravilla, segura, sin sobresaltos ni deudas impagables.

Solo espero que don César cuide a sus muchachas, no vaya a ser que se equivoquen y en vez de “bruto” griten “corrupto”.

Que no se preocupen por desmentidos, pues en México todo es provisional, de la FEPADE a la PGR, pasando por la Fiscalía Anticorrupción y pronto en el Bancomex. Lo único que perdura es el bullying nada más en este drama sin final.

jairo.calixto@milenio.com
www.twitter.com/jairocalixto

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