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Sábado , 21.07.2018 / 15:29 Hoy

Política cero

2017-09-08

Jairo Calixto Albarrán

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Me puedo imaginar la escena: mientras Trump se come su dotación de chatarra y se atasca de Fox News al tiempo que Melania ensaya para su próxima aparición en tacones lejanísimos en la Florida, que será devastada por Irma, que osa desafiar los dictámenes sobre la inexistencia del cambio climático, busca la manera de armar una buena cortina de humo para que oculte su barrabasada de acabar con DACA y reducir a los dreamers a una pesadilla migratoria. En eso entra su yerno consentido y le trae una idea muy mexicana que no puede rechazar, a sabiendas de que en los momentos más difíciles puede siempre distraer a la opinión pública señalando alguno de los defectos y abusos de sus vecinos del norte, fuente inagotable de sus discursos más manchados: pedirle amablemente al gobierno mexicano que desplegara su arsenal de cajitas chinas alrededor de Corea del Norte y así quitarse un poco la monserga de los últimos días. Algo que además le serviría al PRI para quitarse de encima el tema del #FiscalCarnal que, tristemente, no ha podido quitarle un cierto halo victorioso de Ricky Anaya. Por más que toda la vocería tricolor ha insistido en que nunca fue su intención que el procurador Cervantes tuviera el pase automático, nadie les creyó, quién sabe por qué.

Nombre, el Clavillazo Ochoa Reza parecía el protagonista de una biopic de Pepe El Toro.

Y así, de pronto, se anuncia que la Secretaría de Relaciones Exteriores de Videgaray, fundamentalmente heredera de un rechazo a la Doctrina Estrada desde los tiempos foxianos, le da un plazo de 72 horas para que el embajador norcoreano saque sus tiliches y se regrese a su tierra.

Esta resolución, por supuesto, es casi tan inteligente como la de aquella invitación al candidato Trump a Los Pinos, sobre todo porque nos pone en el radar de los misiles de Kim Jong-un, que está en su papel de pequeño dictador. Digo, como casi, casi nos morimos de aburrimiento entre el milagro de la reproducción de los socavones, las batallas secesionistas de los panistas, el melodrama ranchero en San Lázaro, los atracos huachicoleros en Sedatu y Sedesol, bien se podría declarar la guerra a Venezuela y al mismo tiempo mandar un escuadrón 211 a Medio Oriente para darles una lección moral a ISIS y a los talibanes.

Ya lo único que me aliviana es ver los nuevos photoshops de Osorio Chong donde se parece a Pepillo Origel y compara a las mujer con el huracán Irma porque “viene firme, dura y con mucha agua”.

jairo.calixto@milenio.com
www.twitter.com/jairocalixto

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