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Miércoles , 21.11.2018 / 05:15 Hoy

Desde el biopoder

Operación electoral quirúrgica

Jaime Zambrano

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Aquella página de enero de 2017 en la que grupos de personas armadas y en camionetas blancas llegaban para asaltar centros comerciales, volvió a ser recordada poco antes del cierre de las casillas en la jornada electoral del pasado 1 de julio.

Con modos de operación parecidos, grupos de personas llegaron a centros de votación como la escuela Isidro Burgos, en la colonia San José Mayorazgo, dispararon al aire y se apoderaban de las urnas.

Hechos similares ocurrieron en las juntas auxiliares de San Francisco Totimehuacan y San Aparicio, así como en la colonia Bosques de San Sebastián, al oriente de la Angelópolis.

Mediante videos y fotografías, los testigos dieron cuenta de los hechos. Urnas destruidas, boletas tiradas y hasta casquillos regados.

A parte de los funcionarios de casilla, se les llenaron de lágrimas los ojos al ver que su trabajo de todo el día se había ido con las urnas; mientras que los ciudadanos que acababan de votar, la tristeza los inundó porque su sufragio no fue contabilizado.

Ante la situación, los ciudadanos llamaron a los cuerpos de seguridad pero cuando llegaron, los jóvenes armados ya se habían ido con rumbo desconocido. La inseguridad volvió a formar parte del ambiente en algunos puntos de Puebla.

A lo largo de la jornada del domingo, fueron sustraídos o vandalizados 70 paquetes electorales, confirmó el vocal ejecutivo de la junta local del Instituto Nacional Electoral (INE) en Puebla, cifra que representa casi uno por ciento de las 7 mil 547 casillas aprobadas.

La mayoría de los incidentes se reportaron en los distritos 6 y 9 con cabecera en la ciudad de Puebla, así como en los municipios de Ocoyucan, Tianguismanalco, y Tepeojuma.

Para el titular del INE Puebla, Marcos Rodríguez del Castillo, fue tardía la intervención de los cuerpos de seguridad pública, sin embargo, en todo momento se logró salvaguardar la integridad de los supervisores.

“Hicimos llamados, en algunos casos fue tardía la intervención de las propias autoridades de seguridad pública”, explicó.

Al final, la presencia de los jóvenes armados no es casual y en el fondo se aprecia una operación electoral quirúrgica de alguien que quería asegurar una ventaja o desestabilizar un proceso electoral. Tal vez nunca lo sabremos pero las casillas atacadas estaban en puntos estratégicos. ¿Para qué?

jaime.zambrano@milenio.com

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