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Jueves , 13.12.2018 / 05:50 Hoy

Desde el biopoder

Guerra sucia y el hartazgo social

Jaime Zambrano

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En las últimas dos semanas de campañas de cara a las elecciones del 1 de julio, la guerra sucia aumentará contra todos los candidatos y, al mismo tiempo, los ciudadanos que de reojo ven el proceso electoral ante fenómenos como el Mundial de Futbol y la Selección Mexicana, confirman que los políticos de todos los colores están ligados a la corrupción e impunidad.

Las llamadas guerras sucias desalientan la participación ciudadana, porque aumentan la desconfianza hacia los candidatos a puestos de elección popular de todos los niveles. De una u otra forma, las campañas negras incrementan el hartazgo social porque, en medio de sus problemas particulares y comunes, aprecia que un grupo reducido se brinda una vida llena de lujos y excesos.

Quienes diseñan y ponen en marcha la contienda llena de lodazal, buscan dos cosas: que el rival caiga o consolidar una ventaja para evitar cualquier tipo de susto el día de la jornada electoral.

Sin duda, ante campañas locales de bajo perfil que se ven opacadas por los candidatos presidenciales, los propios partidos impulsan las llamadas campañas negras que pueden generar cierto interés en la ciudadanía.

A la par de la guerra de lodo y de los golpes bajos, los candidatos continuarán realizando promesas y ofreciendo sueños sin explicar las formas en que lograrán los objetivos durante su gobierno en áreas como seguridad, servicios públicos y empleo.

A 12 días de las elecciones, dos candidatos, Miguel Barbosa, de la coalición “Juntos Haremos Historia”; y Martha Erika Alonso, abanderada de “Por Puebla Al Frente”, parecen encabezar las preferencias y entre sus equipos de trabajo, la lucha basada en descalificaciones aumenta.

La sociedad pide propuestas, está aburrida de lo que está viendo y no existe un convencimiento de la sociedad civil. Hasta ahora, los candidatos de todos los colores y a todos los cargos presentan una repetición de promesas. Sin duda, la ciudanía espera un nuevo panorama, pero el tiempo se acaba y no aparecen propuestas concretas para resolver problemas específicos.

Ante el proceso electoral actual, la ciudadanía espera campañas políticas de discusión, contrastes y propuestas, pero al final, los golpes bajos dominan y, sin duda, ganará aquel que sepa salir mejor librado de la contienda de lodo.

 jaime.zambrano@milenio.com

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