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Miércoles , 19.09.2018 / 04:49 Hoy

Desde el biopoder

El valor de la amistad

Jaime Zambrano

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En la actualidad, diferentes problemas se están convirtiendo en un lastre, en una piedra para el desarrollo de una región y de un país. Sin duda, ante las complicaciones actuales, se necesita un motor que puede establecer un círculo virtuoso para el desarrollo de la sociedad.

Hoy más que nunca, los seres humanos necesitamos una nueva realidad, una nueva forma de mirar los problemas a partir de un sentimiento que será la base de un cambio: la amistad.

En el mundo actual, lo último que preocupa a un ser humano es trabajar por la amistad. No es sencillo llegar a establecer una relación de amistad con otra persona. En la mayoría de los casos, el sentimiento se presenta de manera fortuita porque no vamos por el mundo intentando hacer amigos.

Las barreras que impiden a un ser humano autoconocerse y conocer a los demás se establecen a partir de los prejuicios. Si un prejuicio se pudiera borrar o eliminar, soslayar, tendríamos la puerta abierta para adentrarnos a nuevos mundos.

La palabra prejuicio proviene del latín praejudicium, que significa, juzgado de antemano. Un prejuicio es el proceso de formación de un concepto o juicio sobre alguien o algo de forma anticipada, es decir, antes de tiempo. El prejuicio implica la elaboración de una opinión acerca de una persona o situación antes de conocer lo que sucede en realidad. De alguna manera, los prejuicios son parte del ser humano, sin embargo, una persona no puede dejar que dominen y establezcan leyes de vida.

 A partir de un prejuicio, se critica y se toma una postura ante una situación; es más, se establecen límites contra otro ser humano sin tener suficientes elementos previos. Sin duda, los prejuicios son una  actitud que puede observarse en todos los ámbitos y actividades de la sociedad, en cualquier grupo social y en cualquier grupo de edad.

Ante los retos que enfrenta la sociedad, es importante realizar un cambio contra los prejuicios y la discriminación. Lo anterior no significa ser amigo de todo el mundo pero sí, comenzar a construir un nuevo tejido social.

La clave se encuentra en la educación, como lo establece Martha Nussbaum en “El cultivo de la humanidad: una defensa clásica de la reforma en la educación liberal”, donde se  explica que la educación debe alentar una actitud de mutuo respeto y presenta una propuesta para fomentar la solidaridad. Sin duda, un ser humano nunca será amigo de todos pero es necesario comenzar con una base: el respeto a los demás.

jaime.zambrano@milenio.com

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