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Domingo , 16.12.2018 / 10:26 Hoy

Desde el biopoder

El recuerdo de los que se adelantaron

Jaime Zambrano

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Las verdaderas propiedades de los seres humanos no son las casas, automóviles, cuentas bancarias o los premios ganados a lo largo de su vida, sino los momentos que se transforman en recuerdos.

¿Qué valor tiene un premio si fue ganado con deshonestidad, trampas o pasando encima de los demás, sin tomar en cuenta la importancia de la vida del ser humano, sin reconocer el valor de las aportaciones de los demás?

Al final de la vida, las personas se quedan solo con momentos que podrían ser recuerdos agradables o tristes por las acciones que se hicieron o se dejaron de hacer. Solo la conciencia de cada persona es la que determinará si se actuó por el bien de los demás o con egoísmo pensando en uno mismo.

Se dice que en los momentos finales, comienza a pasar una película de segundos de todo lo vivido.

En ese momento, no se está ante nadie y por más poderoso o rico, el tiempo transcurre y el momento final llegará.

El mundo podrá decir que la persona que se adelantó en el camino tuvo éxito; sin embargo, el mejor balance es el que se lleva a la tumba el ser humano, el que no se publicita, el que solo queda entre el yo y el propio yo.

Chandra Choubey, escritor, analista de talento y actual director Regional Sur y Preparatoria Puebla del Tecnológico de Monterrey, asegura que el peor problema de los seres humanos es juzgar a los demás.

“No juzgues. Cuando juzgas, humillas y ofendes; cuando ofendes, la gente te deja de querer y después… se deja de querer”, explica Chandra Choubey.

Sin querer, al final de la vida se juzga a las personas, se intenta hacer un balance de lo que hizo o dejó de hacer. Algunas veces, el balance será positivo pero, en otras ocasiones, aparecerá una deuda que jamás podrá cobrarse. Depende de cada quien, dejar ir a ese ser o mantenerlo en el recuerdo de las deudas.

La mejor herencia que te dejan los seres queridos que se adelantaron no son bienes materiales sino los recuerdos. No importa el mausoleo o el montón de flores en una tumba, sino los momentos guardados.

Al final, el recuerdo de los que se adelantaron está presente en nuestros corazones y todo será en vano si esas enseñanzas no se transmiten de generación en generación. El ser humano morirá cuando deje de ser recordado.

Una oración por todos nuestros difuntos.

jaime.zambrano@milenio.com

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