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Desde el biopoder

Continúa moviéndose la Tierra

Jaime Zambrano

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A seis meses del sismo de magnitud 7.1 con epicentro a 12 kilómetros al sureste del municipio de Axochiapan, en el estado de Morelos, en los límites con Puebla, del pasado 19 de septiembre, el suelo, las mesas, los escritorios, los cables, los tinacos de agua y las paredes, se siguen moviendo.

No solo es que la Tierra continúe con sus movimientos de rotación y traslación. En realidad, el tiempo parece que se detuvo y todavía los estragos en el interior de las personas siguen.

La vida de los poblanos no es la misma, el sismo las marcó por diferentes razones y los movimientos continúan en la mente. Cualquier alarma, cualquier cambio en una silla o en la cama, hacen recordar los momentos complicados de la tarde del 19 de septiembre.

La gente corría para todas partes, los que querían ir al sur se oponían a los interesados en viajar al norte. Mujeres y hombres buscando a sus padres, a sus hijos, a sus seres queridos. El servicio telefónico sin funcionar y los mensajes atorados. Fue la desesperación total.

Caos, tristeza, alegría, malestar, enojo y reconciliación aparecieron al mismo tiempo en las personas tras el movimiento telúrico que dejó una marca imborrable en los poblanos.

Según las autoridades de los tres niveles de gobierno, la cifra final de personas tras el movimiento telúrico ascendió a 291: una en Oaxaca, 6 en Guerrero, 15 en el Estado de México, 46 en Puebla, 75 en Morelos y 225 en la Ciudad de México.

El pasado domingo, la Coordinación Nacional de Protección Civil informó que terminó la Declaratoria de Emergencia Extraordinaria emitida para 112 municipios del estado de Puebla tras el sismo. Ya pasaron seis meses y ante cualquier movimiento, los recuerdos se mantienen intactos, como si todavía estuviese temblando.

Según especialistas, el terremoto ocurrió por efecto de una falla tectónica, a una profundidad de 57 kilómetros, donde la placa de Cocos converge con una velocidad aproximada de 7.6 cm por año en dirección noreste. ¿Qué pasó? En términos concretos, la corteza terrestre está en constante movimiento y nadie sabe en qué momento se repetirá.

El ser humano tiende a olvidar su pasado y comete los mismos errores. Ojalá el temblor no solo haya movido el suelo sino el interior de cada persona para que se pueda alcanzar su crecimiento.

jaime.zambrano@milenio.com

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