• Regístrate
Estás leyendo: Un partido de alto voltaje deportivo, político y social
Comparte esta noticia
Jueves , 21.06.2018 / 07:02 Hoy

Un partido de alto voltaje deportivo, político y social

Publicidad
Más opiniones
Publicidad

Desde pequeño me cautivó el futbol español, empezando por aquellas transmisiones del Real Madrid de Hugo Sánchez en Televisa. Cuando Johan Cruyff tomó las riendas del Barça en la Temporada 1988-89 la belleza del futbol desplegado por su Dream Team me sedujo. A partir de ese momento surgió una relación con aquella región que derivó incluso en una familia y un hijo cuyo primer idioma es el catalán.

El haber trabajado y vivido en Madrid, así como colaborado en el FC Barcelona en dos etapas, me permitió entender mejor esta histórica y tan seguida rivalidad.

Las grandes figuras de los dos planteles y la globalización de sus escudos como marcas, tan o más famosas como Apple o Starbucks, hacen olvidar la verdadera razón de la popularidad de este gran partido: las diferencias ideológicas entre ambas instituciones.

Estos clubes representan dos maneras distintas de ver la vida. Casi todos los habitantes de este planeta nos identificamos con una u otra y por ello, con los colores blaugranas del Barça o el blanco de los merengues.

No es casualidad que en la actualidad los dos jugadores más emblemáticos de cada equipo ilustren de manera perfecta las profundas diferencias ideológicas entre Cataluña y Madrid (las cuales fueron reiteradas ayer en la elección catalana, con los partidos independentistas conservando mayoría, ganando 70 diputaciones en el Parlamento Catalán.)

Mientras Lionel Messi se enfoca en el fondo y en el futbol, a Cristiano Ronaldo aparte del futbol también le interesa mucho la forma.

Abanderado de la metrosexualidad, el gran futbolista portugués parece siempre preocupado por su imagen, por lo que puede ser debatible si su popularidad ha sido impulsada en parte por ese factor.

En tanto, la popularidad del astro argentino formado en La Masía se debe a la belleza del futbol que emana de sus botines y en especial de esa zurda que nos ha regalado muchos de los mejores goles y asistencias de este siglo XXI.

Mientras en el Santiago Bernabéu se han popularizado los looks más vanguardistas de nuestra era con los “man buns” de David Beckham y Gareth Bale, en el Camp Nou las excentricidades de Neymar duraron poco y eso fue una de las razones por las que decidió mudarse a la capital de la moda para sentirse en un hábitat más afín a la evidente necesidad de atención del brasileño.

Esta rivalidad acentuada por una Guerra Civil entre Republicanos y Franquistas, así como por la polémica sobre el fichaje de Alfredo Di Stéfano fue descrita perfectamente por Bobby Robson al denominar al Barça como el Ejército no armado de Cataluña.

El Real Madrid y sus futbolistas también representaron un soft power en épocas del general Francisco Franco como instrumento de imagen de la dictadura. Será inteligente que el sector político que normalmente asiste al palco o las tribunas del Santiago Bernabéu se abstenga de hacerlo mañana en un partido de alto voltaje deportivo, político y social.

En ese renglón, en algún momento leí que el futbol se convirtió en la alternativa que Europa encontró a la guerra. Los constantes conflictos bélicos en Europa encontraron una válvula de escape en el rectángulo de juego; incluso, en la Eurocopa aún se observan algunas de las heridas producto de la Segunda Guerra Mundial, aunque cada vez menos a raíz del entendimiento propiciado por la Unión Europea.

Mañana sábado desde temprano se podrá atestiguar si esa válvula de escape que es el futbol ayuda a que con este clásico disminuya la tensión política entre Cataluña y Madrid o si en el Bernabéu hay factores en la tribuna o cancha que acentúen el conflicto derivado de la promulgación de la independencia Catalana y la victoria del bloque independentista en las elecciones celebradas ayer.

La Sangre Catalana del rojo en el uniforme blaugrana y las franjas rojas de la Senyera enfrenta mañana al poder central en su sede, poder que siempre viste elegante en blanco de pies a cabeza, en un encuentro de poder a poder que significa mucho más que 90 minutos de futbol en un rectángulo de juego.

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.