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Sábado , 21.07.2018 / 21:11 Hoy

Moneyball

Un grande venido a menos

Jaime Rascón

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La historia durante esta semana ha sido cómo la fortuna del PSG claudicó ante la tradición del mejor club del siglo XX. Esa lección de señorío acaparó la atención; sin embargo, hay otra historia del futbol europeo ilustrada ayer en San Siro que quiero abordar.

Ahí, en un estadio que solía ser un fortín, el AC Milán, quedó casi eliminado por el Arsenal de Wegner en el premio de consolación del balompié europeo: la Europa League. El resultado de un Milán que marcha séptimo en la Serie A evidencia la profunda crisis por la que atraviesa un equipo que llegó a ser el modelo a seguir del futbol mundial.

Lejos queda la época donde Arrigo Saachi revolucionó el futbol mundial con la defensa en zona, el pressing desde la defensa del rival y el intercambio de posiciones de los mediocampistas en pleno partido, entre otras innovaciones.

Ese equipo ganó un Scudetto, una Supercopa de Italia, dos Copas de Europa, dos Supercopas de Europa y dos Intercontinentales. Cuando a Saachi le encomendaron la selección italiana, Fabio Capello tomó las riendas y atiborró las vitrinas rossoneri con cuatros trofeos de Liga y una Orejona al destrozar al Dream Team de Johan Cruyff en Atenas con un incontestable 4-0 en la Final de la Copa de Europa de 1994.

El AC Milán sumó dos Ligas de Campeones más en 2003 y en 2007 dirigidos por Carlo Ancelotti para acumular siete Orejonas. Esos siete títulos los situán solo por detrás del Real Madrid en la máxima competición europea. Así de importante es el Milán.

Además, el equipo era un sinónimo de vanguardia en el deporte. Los rossoneri innovaron con la creación del Milán Lab, centro que tenía por objetivo alargar la carrera de sus futbolistas y prevenir —tratar lesiones como la que sufrió Fernando Redondo al ser fichado. Este centro permitió que futbolistas como Cafú, Beckham, Maldini, Pirlo, Seedorf y Alessandro Nesta parecieran eternos al mantenerse más tiempo en el alto rendimiento.

Hoy, el AC Milán es probablemente el equipo más afectado con la globalización del futbol y la entrada de capitales extranjeros efímeros; el propietario actual, Yonghong Li, se ha declarado en quiebra al no poder afrontar los créditos obtenidos para la compra apalancada con la que adquirió a los rojinegros.

Es dificil entender la venta y parece una ironía que su anterior dueño fuera el otrora todopoderoso primer ministro italiano Silvio Berlusconi; con una de las fortunas más grandes de Italia y un imperio mediático en Mediaset, Berlusconi vendió el equipo de sus amores después de 31 años como mandamás rossonero. El grupo comprador prometió invertir en el equipo y fortalecerlo, pero Yonghong Li solo apostó 100 millones de euros de su propio capital con respecto al total de la compra por 740 millones.

El Caballero Berlusconi justificó la venta bajo el argumento que Rafael Ocampo mencionaba en su columna de ayer. Para competir en el futbol moderno y ganar títulos hacen falta inversiones muy importantes. El ex primer ministro afirmaba que su familia ya no podía serguir inyectando el capital necesario para mantener al equipo al máximo nivel.

Sin embargo, Silvio Berlusconi no pudo escoger peor comprador y uno menos comprometido. Mientras en Manchester y París se han inyectado fortunas desde Medio Oriente, los compradores asiáticos del AC Milán y su vecino, el Inter, han debilitado a estos dos grandes de Europa, en lugar de fortalecerlos.

Como escribió Rafael Ocampo ayer “se necesita tanto inversión como talento para lograr títulos”. Por ello en nuestro país, dos de los llamados grandes están al fondo de la tabla general con ocho puntos; auún con sus millonarias inversiones.

En Italia, el dueño del segundo club más laureado en Europa está en bancarrota, virtualmente eliminado de un premio de consolación y séptimo en la Serie A. Mientras que en Inglaterra, norteamericanos, asiáticos y los inversores de Medio Oriente han encontrado clubes redituables gracias a la lealtad de los aficionados ingleses, pero también gracias al talento de Arsene Wegner, José Mourinho y Josep Guardiola.

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