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Viernes , 14.12.2018 / 19:09 Hoy

Moneyball

Son años de perro

Jaime Rascón

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Los grandes clubes y seleccionados a escala mundial son el equivalente a trituradoras que se llevan todo a su paso: técnicos, jugadores, directivos y patrocinadores incluidos.

Trabajar en ellos, lo digo por experiencia propia, son como años de perro. Cada uno se siente como si fueran siete, esto debido a la fascinación por la guillotina que el público y los medios tienen desde el imperio romano y la Santa Inquisición.

No importa apellidarse (Zinedine) Zidane, (Pep) Guardiola, (Matías) Almeyda, (Enrique) Meza, (Tomás) Boy, (Miguel) Herrera, (Héctor) González Iñárritu, (Javier) Aguirre, (Luis Fernando) Tena, (Ricardo) Peláez, (Víctor Manuel) Vucetich o (Francisco) Palencia, por tan solo mencionar algunos profesionales que lo han dado todo en sus cargos.

A todos nos pasa factura la constante presión que acompaña a los reflectores que vienen incluidos con los grandes clubes y selecciones nacionales.

Excepto a aquellos mercenarios que viven atados a su silla. La famosa especie que se describe a sí misma como gente de futbol y que ha ido colocándose fracasó tras fracaso.

Aquel espécimen que dada su poca preparación profesional, nula especialización en algún área y carencia de resultados, no encuentra mejor definición que la de esconderse detrás del deporte del cual ha vivido durante años; dándole al balompié poco o nada a cambio.

Esos que prescinden de los servicios de triunfadores como Matías Almeyda y que no respetan ciclos, creyendo que el dinero y el puesto les da más conocimiento técnico y táctico que el que poseen sus entrenadores.

Una de las pocas excepciones puede ser Ricardo Tuca Ferretti, un profesional con piel de cocodrilo, al que o se le resbalan las críticas o las repele con tanta energía que el público se pone de su lado.

Zidane, como Guardiola, se fueron en la cúspide; al igual que el Pelado Almeyda, molestos con directivas de ‘gente de futbol’.

Si bien para Florentino Pérez, presidente del Real Madrid, es una mala noticia, el equipo merengue ha conseguido elevar al francés al nivel de mito que en su eterno rival catalán ostenta Josep Guardiola.

A la dictadura de Florentino el dinero le ha comprado muchas Copas, pero poca credibilidad hacia los socios; con esa manera de perpetuarse en el cargo digna de cualquier dinosaurio en la política mexicana.

La trituradora merengue dejó al francés sin gasolina, tal como lo hizo la blaugrana con Pep Guardiola y la guillotina tapatía ya se había tardado con un pastor argentino que les ganó cuatro copas y la duodécima Liga chiva.

Se van dos técnicos triunfadores y mientras que Almeyda pudiera ocupar el cargo que Juan Carlos Osorio dejará vacante tras el Mundial, apuesto que a Zidane lo veremos dirigiendo al PSG antes del Mundial de Qatar.

Cabe recordar que junto con Guardiola, el francés fue embajador de la candidatura qatarí. Todo empata y así como la conexión Soriano-Begiristain en Manchester terminó con Guardiola aterrizando como mánager del City, la conexión PSG-Qatar puede terminar con el nacido en Marsella sentado en el millonario banquillo del Parque de los Príncipes.

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