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Jueves , 20.09.2018 / 04:15 Hoy

Moneyball

Perfil para un líder

Jaime Rascón

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A pesar de la profesionalización del deporte, aún hay mucho por hacer en adoptar prácticas que prevalecen en cualquier industria y empresa; entre ellas, reclutamiento y selección.

Mientras que en las empresas dicha labor es responsabilidad del departamento de recursos humanos, en el deporte suele ser el director deportivo quien por lo general toma decisiones avaladas por un presidente o dueño.

La diferencia es enorme, ya que el director deportivo suele ser un experto en la cancha, pero no en el aspecto organizacional o en el factor humano.

Por ello, cuando se elige a un director técnico o futbolistas, la descripción tiende a enfocarse solo en el éxito sobre el terreno de juego de los candidatos y en cómo encaja en un sistema táctico.

Hasta hoy no me he topado en el deporte a nivel de cancha con lo que es una práctica común en cualquier empresa: una descripción de puesto que enliste características indispensables y deseadas a cubrir por el candidato; así como sus objetivos y tareas. Esa estrecha visión es la historia que ha acompañado a los nombramientos del técnico de la Selección Mexicana de futbol desde hace varios años y como consecuencia, el banquillo del Tricolor ha sido un desfile de profesionales. Esto a pesar de que la mayoría de los estrategas tenían una gran trayectoria y palmarés al asumir el cargo.

Por ello vale la pena analizar lo que ha fallado en tantos procesos de reclutamiento y selección que han derivado en tan evidente rotación. En este análisis podemos empezar por preguntarnos si en la FMF han desarrollado una descripción de puesto detallada de lo que se debe buscar en los candidatos al banquillo del Tricolor.

Para una posición tan bien remunerada, al menos se debería hacer un proceso de reclutamiento exhaustivo, basado en un perfil bien definido.

¿Usted, estimado lector, qué criterios enlistaría en la descripción de puesto?

Además y en el entendido que nadie es perfecto, ¿cuáles definiría como obligatorios y cuáles como deseables? Palmarés, experiencia internacional, haber dirigido a nivel de clubes o selección, trabajo previo en fuerzas básicas, preferencia esquemática, tipo de liderazgo, reputación, idiomas (ver caso Bélgica), estado civil, género, afinidad cultural, grupo de trabajo, manejo de herramientas, dominio de tecnología, etc.?

La decisión muchas veces se toma por menos criterios, tales como disponibilidad, afinidad, representantes, familiaridad con la Liga doméstica y el futbolista local, palmarés y preferencias futbolísticas de los directivos.

De tan limitada evaluación se deriva la continúa rotación en los banquillos del futbol mundial y las tan añoradas excepciones del recién recuperado Alex Ferguson y Arsène Wenger.

Si como dejó ver Yon de Luisa, la mira está más hacia 2026, esperemos que el próximo técnico nacional sea elegido bajo un proceso de selección con mayor rigor que los anteriores.

Se pretende reclutar a un líder que nos ayude a llegar adonde nunca antes, por lo que de seguir contratando sin un perfil muy bien definido, sería utópico pensar en mejorar.

Además, si de pasar al quinto partido o alcanzar un objetivo aun más ambicioso como local en 2026 se trata, más vale que uno de los requisitos sea experiencia en formación y empecemos a exportar más jugadores a la Premier, a Barcelona, Madrid, Milán o Turín.

Ya que como explique en mi columna de la nueva máxima del Mundial, casi 80% de los titulares que disputaron las semifinales de esta Copa del Mundo, militan en la Liga inglesa o en los seis equipos de esas ciudades.

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