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Miércoles , 20.06.2018 / 15:59 Hoy

Moneyball

El legado de Iniesta

Jaime Rascón

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Al aficionado al futbol, al que le ve los 90 minutos y la compensación, a quien aprecia no solo el talento, también la entrega, le preguntaría: ¿el empate del Barcelona fue obra de la zurda de Messi, del balón recuperado por Iniesta, mérito de los dos, u otra muestra de una generación que hemos tenido el privilegio de ver?

Si para ustedes fue más mérito de Iniesta, disfrútenlo; ya que quizá estemos viendo las últimas pinceladas en la élite de este artista de bajo perfil. Un virtuoso cuyo gol en la final de Sudáfrica 2010 le dio el reconocimiento que un deportista de su calibre y entrega merece.

Si para ustedes el gol fue un zurdazo de Messi, también disfrútenlo, porque a partir de la siguiente temporada es probable como le pasa en la Albiceleste, a Messi no le lleguen las asistencias del manchego.

Si fue generacional, también hay que valorarlo. Xavi ya se fue, perdiendo así una pieza clave del rombo virtuoso que completaba Busquets; el Barça es menos vistoso ahora que opera con un extraño triángulo argentino, catalán, manchego; y todavía está por verse si Coutinho podrá tomar la estafeta de Iniesta.

A Iniesta le aplauden en cada estadio español por el gol de la final en Sudáfrica. En lo personal, considero que la afición debería haber hecho lo mismo con Carles Puyol, por el cabezazo en las semifinales ante Alemania y que calificó a la selección de España a su primer final en la historia. Algo tendrá que ver que Puyol es catalán e Iniesta no.

Sin embargo, ya he escrito del trato injusto a Cataluña y los catalanes en columnas anteriores; defendiendo cómo ese equipo era la selección catalana, conceptualizada por Josep Guardiola y reforzada con Íker Casillas, Sergio Ramos, Iniesta y Pedro.

Hoy toca el turno a Iniesta, a quien aplauden por el título; sin embargo, creo que en el fondo, el reconocimiento del futbol ibérico y global va más allá de esto. Creo que la afición quiere a Andrés por lo que representa para el balompié como expresión de la vida y ese gol solo nos hizo darnos cuenta.

Primero analicemos quién ha hecho del futbol el deporte más popular del planeta: la clase trabajadora.

Alguna vez en un partido de la selección mexicana de futbol, hace ya algunos años (quizá en la Confederaciones celebrada en México), escuché a Luis García comentar que las victorias de nuestro país representan una alegría muy necesaria para una afición que encuentra en este deporte la catarsis de una vida llena de retos.

Luego, ese brillante comentario del doctor García fue refrendado por Juan Irarragorri (responsable financiero y legal de Santos Laguna durante varios años); Juan, entre cubas, me dijo algo muy cierto: "para muchos, los triunfos de su equipo, son las únicas victorias en su vida".

Andrés Iniesta y su gol representan todo eso. El trabajo, la humildad y la victoria de esos valores al final del camino. El único título mundial hasta la fecha de una nación que alberga a dos de las tres potencias del mundo del futbol a nivel de clubes, de un país dividido y sumido en una larga crisis. ¡Ojo! Y quiero mencionar esto: Iniesta no representa la lealtad, ya que Andrés pudo haber sido el siguiente Figo.

En 2006, su padre había llegado a un preacuerdo con Juan Palacios; rival de Ramón Calderón en la penúltima contienda electoral democrática al interior del Real Madrid.

En fin, el ciclo de Iniesta en el futbol de alto rendimiento está por terminar y de nuevo eligió Londres para recordarnos lo que representa para este deporte, para el Barça, para Cataluña y para España.

Sin embargo, el de Fuentealbilla está por empezar un ciclo empresarial que le redituará al menos el triple de su actual ingreso blaugrana. China quiere a Iniesta como futbolista, como embajador y como un todo. Quieren su futbol, sus vinos, su sacrificio, su talento y conociendo el modelo asiático, seguramente ven en él una transferencia de valores entre lo que Andrés representa y su cultura.

Hemos visto mucha emigración futbolística de figuras hacia mercados emergentes últimamente. Esta aventura asiática, y cuando comience la de Messi en tierras chinas, serán diferentes; ya que trascenderán del rectángulo de juego.

Vinos, academias, sociedades tecnológicas, etcétera. Con estos dos casos veremos el alcance real del futbolista-empresario. Una evolución del modelo Púas Olivares-Mike Tyson, la cual no dudo veremos publicada en algún caso de negocio de las principales universidades del mundo.

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