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Sábado , 21.07.2018 / 13:35 Hoy

Columna de Jaime Marín

Vulgar y corriente

Jaime Marín

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Hoy, sin el menor recato, surgen en nuestras charlas cotidianas un buen número de leperadas. Esta manera de expresarnos se ha vuelto común en todos los estratos de la sociedad mexicana. No obstante, las leperadas en boca de un expresidente suenan muy mal. Se esperaría un comportamiento de altura de quien fue el primer mandatario de este país. Pero Vicente Fox prefiere enseñar el cobre.

A Fox se le endilgan muchos epítetos debido a su bien ganada fama de rustico. A ésta habrá que agregarle ahora la de lepero. La semana pasada al ser cuestionado en su natal Guanajuato respecto a la ley 3de3, espetó: “El pinche 3de3 cualquiera se lo salta, es una mamada”.

Con esta descalificación atolondrada, Fox vuelve a ser noticia. Una vez más se expresa ante los medios con ese estilo primitivo muy de él. Pretende ser ingenioso y termina siendo vulgar y corriente. Fox no puede vivir alejado de los reflectores, es una especie de compulsión lo que padece. Él cree que está calificado para comentar cualquier tema, ¡está equivocado! Le convendría documentarse respecto al tópico que quiera tratar. Se dice, y se dice bien; si no sabes de que hablar, mejor quédate callado.

Posiblemente Fox ignora que el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), Transparencia Mexicana (TM) y el SAT; son las instituciones que certifican la legalidad del 3de3. Sin elementos de juicio, Fox descalifica la integridad de estos organismos. Además, la manera en que lo hace resulta ofensiva.

“A todo en esta vida se le da vuelta”, dijo. “Hecha la ley hecha la trampa. Ese 3de3 es otra mamada más de los que roban, y le quieren hacer creer a la gente que ya nadie roba. No va por ahí”, remató.

Que Fox presente su 3de3 y que no mienta cuando asegura que su pensión vitalicia de 205 mil pesos mensuales no le alcanzan para su chivo, como él dice. En ese supuesto, que Manuel y Jorge Bribiesca Sahagún, hijos de su cónyuge, y Guillermo Sahagún, su cuñado, lo apoyen. Es justo que correspondan con su óvolo, después de que los benefició --por instrucciones de Marta Sahagún-- con millonarios contratos en Pemex, en sociedad con la empresa Oceanografía, cuando él fue presidente*.

Hoy los Bribiesca Sahagún y su tío Guillermo son multimillonarios desarrolladores inmobiliarios en diferentes ciudades del país. Guadalajara no es la excepción.

*Fuente: La Jornada. 3/02/2014.

jaimemarinsr@jmarin.com

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