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Lunes , 22.10.2018 / 09:31 Hoy

Columna de Jaime Marín

La amistad

Jaime Marín

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A Jesús Ayala Nava,
Abogado Amigo Mío

El asunto de las redes sociales ha trastocado el concepto amistad. Hoy es común recibir en tu PC correos de perfectos desconocidos que te invitan a ser su amigo en YouTube, Facebook o Twitter. Bajo esta práctica, el concepto amigo se ha desvirtuado. Algunos ilusos se ufanan de tener mil o más amigos en las redes sociales.

La amistad es un vínculo que se teje en el tiempo y en el espacio real, no en el espacio virtual. Se hila con experiencias compartidas: tristes y alegres, fáciles y difíciles. Con actos que generan aliento, valor, empuje, empatía, solidaridad…

La verdadera amistad se construye en el respeto, afecto y confianza mutua. La verdadera amistad significa lazos indisolubles entre personas que comparten ideales y valores. La verdadera amistad es una manifestación del alma, mente y corazón que se caracteriza por producir una emoción positiva. La verdadera amistad es el afecto que las personas se prodigan entre sí.

Un amigo es una obra de artesanía. Los amigos no se fabrican en serie. Quien mantiene un vínculo por interés, por conveniencia, no crea ni sostiene una amistad, sino simplemente una transacción. El verdadero amigo es el que se queda contigo cuando los demás se han ido. El verdadero amigo es quien cree en ti. El verdadero amigo es el que está presente cuando lo necesitas. Los amigos no se ponen plazos, se aceptan y se respetan. Franqueza y honestidad son requisitos ineludibles en una relación de amigos.

La amistad es un vínculo de paridad que trasciende en su misma existencia sin necesidad de plantearse propósitos ni metas. Es, sin duda, la forma más desinteresada de las relaciones humanas. Por tal motivo, la reciprocidad se da de manera espontánea, como en ningún otro vínculo.

La amistad es el regalo más preciado porque es limitado, no se da en macetas. Podemos producir bienes y riqueza, pero no podemos producir amigos. No basta afirmar que la amistad es importante, debemos demostrarlo, las palabras por si solas nada valen. La esencia de la amistad no es lo que decimos, es lo que aportamos a nuestros amigos. Mientras la especie humana exista, habrá espacio y tiempo para la amistad, para cultivarla y dignificarla.

Un verdadero amigo es un regalo invaluable.

“Por raro que sea el verdadero amor, es menos raro que la verdadera amistad”: François de La Rochefoucauld.

jaimemarinsr@jmarin.com

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