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Viernes , 25.05.2018 / 17:49 Hoy

Columna de Jaime Marín

Justicia social

Jaime Marín

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“Nadie tiene derecho a lo superfluo, mientras alguien carezca de lo indispensable”.
Salvador Díaz Mirón

La justicia social se basa en la equidad. En la igualdad de oportunidades y de derechos humanos. La justicia social solo puede entenderse a partir de los siguientes enunciados: igualdad social, igualdad de oportunidades, estado de bienestar.

La justicia social es un derecho universal. Los mexicanos no podemos estar excluidos. Basados en este principio debe equilibrarse la distribución de la riqueza en nuestro país, de modo tal que se reduzca la diferencia entre ricos y pobres. El Estado debe compensar las desigualdades existentes, unos tienen mucho, otros no tienen nada. El Estado debe propiciar las condiciones para que toda la población participe y se desarrolle en igualdad de circunstancias. Desafortunadamente la realidad en México es otra.

Hace unos días, una camarilla de funcionarios públicos, del presidente para abajo, pasando por gobernadores, diputados, senadores, ministros y muchos consentidos más del sistema corrupto que los acoge; recibieron cantidades millonarias de aguinaldo. Circunstancia que ofende a todos los mexicanos debido a la recesión que estamos padeciendo, independientemente de la pobreza extrema en la que viven más de 40 millones de compatriotas.

El 18 de enero de 1946, durante la segunda convención del Partido de la Revolución Mexicana (PRM), surge en su lugar el Partido Revolucionario Institucional (PRI). Una vez configurado este partido las primeras iniciativas que emprendieron fueron su declaración de principios, su programa de acción, sus estatutos y su lema: Democracia y justicia social. A partir de esa fecha el PRI reconoce la existencia de la lucha de clases como fenómeno inherente al régimen capitalista. Reitera su compromiso con las mayorías populares (la prole), declara que pugnará por mantener la preeminencia económica del Estado, entre muchos otros postulados.

Hoy día aquellos “buenos propósitos” son letra muerta. Los proletarios que dieron vida al partido están olvidados, marginados o más que marginados, la revolución no les hizo ni les ha hecho justicia, la aristocracia del PRI olvidó para su conveniencia su lema Democracia y justicia social. Bien harían en echar un vistazo en retrospectiva y honrarlo para restaurar aunque sea un poco su deteriorada imagen.

jaimemarinsr@jmarin.com



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