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Columna de Jaime Marín

Hoy, es el “gran” día

Jaime Marín

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No hay fecha que no se cumpla, ni plazo que no se venza; reza el viejo refrán.

Después de interminables meses de tediosas campañas políticas, el miércoles pasado terminó la pesadilla a las 24 horas. Hoy, es el “gran” día.

La pausa establecida de tres días para reflexionar el voto, supuestamente tuvo a la ciudadanía en profunda “meditación”. Hoy, con la decisión tomada, 89 mil 400 millones de mexicanos (y mexicanas, diría Fox), harán fila para que les manchen su dedito.

Hace tres días, los cuatro candidatos sobrevivientes pregonaban su “victoria” en sus respectivos cierres de campaña. Todos afirman que van a ganar. ¿Ganar qué? México está inmerso en una terrible crisis de inseguridad, violencia, corrupción y muchas más calamidades. Si algo gana el candidato elegido será la rifa del tigre. El próximo presidente se enfrentará a muchos asuntos espinosos que urge resolver; entre otros, la polarización que se vive entre los mexicanos. Ni qué decir de nuestra deteriorada imagen en el contexto internacional, la cual se ha visto afectada debido a la corrupción rampante, emblema del gobierno actual. Urge rescatar nuestro prestigio en el ámbito internacional.

Un breve repaso de los cuatro candidatos

•Cada vez que Meade expresaba en sus discursos que con él terminará la corrupción, estaba acompañado de algún “destacado priista”, Gamboa Patrón en algunas ocasiones, en otras, Romero Deschaps; ambos, deleznables ejemplares que ha parido el PRI. Es difícil creer que con esas compañías, el candidato oficial sea impoluto. En el remotísimo caso de que hoy la victoria lo favorezca, su gobierno sería la continuidad de la corrupción. En La Estafa Maestra existen sospechas de su participación.

•Anaya trae a cuestas la acusación de la PGR por lavado de dinero. La información más reciente asegura que la investigación continúa. Si acaso Anaya obtiene más votos que sus contrapartes, son remotas las posibilidades de que tome posesión de la presidencia si tiene pendiente un juicio en su contra. Evidentemente la PGR recibió órdenes de “arriba” para continuar con el proceso. Peña no duerme tranquilo desde que el “chico tarabilla” lo amenazó con ponerlo tras las rejas.

•Los detractores de AMLO lo han señalado como persona no confiable. Toda la caballería se ha ido contra él para descalificarlo. El mote de populista es lo menos que le han indilgado por ser el representante del descontento social. Alguien dijo: el populismo es maligno y, pácatelas, él, es maligno. En el supuesto que AMLO asuma la presidencia, deberá demostrar que es una percepción equivocada. Donde definitivamente tiene cola que le pisen, es por sus aliados incomodos, una colección variopinta de bichos a la que ha dado cabida. Napito y Bartlett, son algunos de los impresentables, hay más.

De El Bronco no hay mucho que decir, aparte de sus descocadas ocurrencias bien conocidas por todos nosotros, el señor no tiene talla para el puesto que pretende. Su apodo lo pinta de cuerpo entero.

Búsqueda

El cambio que exigimos los mexicanos es inaplazable, no podemos aguantar seis años más de gobiernos corruptos. Las tres coaliciones las integran políticos de dudosa reputación. Cualquiera de los tres que “gane”, a pesar de sus malas compañías, debe garantizar el cambio radical que México requiere. Desafortunadamente en los tres casos sus correspondientes equipos los integran los políticos de siempre. Nuevas alianzas con viejos personajes; gatopardismo puro.

Voto “razonado”

El candidato oficial jamás levantó el vuelo. La esperanza de su “triunfo” se basó en pretender convencer a los votantes que él es honorable y los otros tres son de lo peor. Repetidamente en sus discursos pidió al votante que razone su voto. Sus ataques se enfocaron contra Anaya y El Peje. A pesar de sus buenas credenciales, la marca PRI, la más desprestigiada de la política nacional no lo favoreció. El voto razonado no será para él. Un enorme porcentaje de electores aborrece al PRI.

Estrategia del miedo

La estrategia (por llamarle de algún modo) se basó en la misma cantaleta de hace 12 años, asustar a la gente poniendo como ejemplo de lo que nos espera a los mexicanos si AMLO conquista la presidencia. Hubo dos referencias: Nicolás Maduro, presidente de Venezuela y el priista Luis Echeverría. Perdieron de vista que nada menos que 14 millones de ciudadanos entre 18 y 24 años que votarán por primera vez en su vida, no tienen ni remota idea de quien es (¿fue?) Luis Echeverría. Les falló su estrategia. Además, el numerito de Venezuela se agotó.

Colofón

Hoy, la esperanza radica en que gane México. NO, no me refiero a los ratoncitos verdes del Tri, me refiero a nuestro país. Hoy, es el “gran” día; vota por México.

Mañana tendremos presidente electo. 

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