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Cambio y Fuera

El dedo índice

Jaime Marín

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Antes de referirme en particular al dedo índice haré un recorrido por otros dedos. Empezaré por el pulgar. Ese dedo tiene múltiples funciones; cuando señala para arriba significa aprobación, cuando señala para abajo significa desaprobación, en algunos casos muerte. Significa muerte cuando nos valemos de él para apachurrar pulgas, hormigas o algún otro bicho pequeño de los que pululan en las casas.

El dedo medio, llamado cordial, ha cobrado popularidad entre aquellos que gustan de hacer señas procaces con las manos. Este dedo cobra relevancia entre automovilistas (y automovilistos, diría Fox) cuando de coche a coche envían mensajes mudos con mucha carga ofensiva.

El dedo anular tiene particular relevancia entre las mujeres, pues una vez aceptado el anillo de compromiso, ese dedo se convierte en la extremidad más exhibida entre parientes y amistades de la “agraciada”.

El dedo meñique pasa sin pena ni gloria.

En el PRI el dedo índice adquiere mucha relevancia, le sirve al mandamás en turno, entre otras cosas, para limpiarse las legañas, removerse los grumos de la nariz, picarle el ombligo a sus cuates… Por si fuera poco, se vale de él para designar a su consentido como candidato a la presidencia.

Esta primitiva práctica dio inicio en la segunda mitad del siglo 20, debido a que el mandamás que se iba requería inaplazablemente que su sucesor no abriera el pico y sacara a relucir sus fechorías. El que se iba tenía que designar a un incondicional que ocultara sus transas, bajo la consigna: hoy por mí, mañana por ti. Así fue durante muchos sexenios de hegemonía priista. Entre los priistas había un pacto, el que se iba podía gozar de impunidad para el resto de su vida. Desde entonces la impunidad se institucionalizó en ese partido.

Peña Nieto la tiene difícil, sabe que si su designado no resulta electo, no tiene garantizada su impunidad. El próximo presidente podría hacerle cargos por diversos delitos.

4 perlas negras 4

1.- Luis Miranda no tiene idea del papel que desempeña como titular de la SEDESOL. ¿Qué pensaría Luis Donaldo de este señor?

2.- Ruiz Esparza debe asumir su responsabilidad en la tragedia del socavón. Que sea honesto.

3.- Emilio Lozoya tiene mucho que explicar de su “riqueza inexplicable”. ¿Alguien dijo Odebrecht?

4.- Aurelio Nuño tiene que asistir a la escuela nocturna para no hacer más ridículos.

jaimemarinsr@jmarin.com

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