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Martes , 23.10.2018 / 10:01 Hoy

Columna de Jaime Marín

Dignidad Urbana. Primero de cuatro capítulos

Jaime Marín

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Gobiernos van y vienen y las soluciones a nuestras necesidades básicas no llegan. Cada tres años los presidentes municipales del área conurbada de Guadalajara se enfrentan a situaciones que deben atender por ser un mandato constitucional: seguridad, alumbrado público, parques y jardines, pavimento, drenaje, policía, agua potable… No obstante estas obligaciones de los gobernantes, los ciudadanos debemos sumarnos a las causas comunes en nuestro propio beneficio. Aportemos todos: niños, jóvenes, adultos y personas de la tercera edad, nuestro esfuerzo en asuntos de beneficio colectivo, empezando por barrer nuestra cuadra. Pongamos orden en nuestra colonia. Hagamos de nuestra ciudad una urbe digna, para lograrlo es inaplazable un nuevo enfoque cívico. Integremos un pacto social con los gobiernos municipales entrantes.

La basura, la educación vial (conciencia cívica) y el cuidado del agua son tres de las necesidades más apremiantes a resolver. Si en cada uno de estos asuntos, los ciudadanos participamos activamente, nuestra ciudad recuperará la dignidad urbana que en los últimos 30 años ha perdido.

La solución a nuestras necesidades demanda un comportamiento responsable. Para apoyar la iniciativa se requieren campañas permanentes de contenido social que lleguen a lo más profundo de la conciencia de los tapatíos. Solo así lograremos un hábitat que favorezca nuestra dignidad humana.

Por tratarse de acciones cívicas de trascendencia y beneficio comunitario, la sociedad en su conjunto debe integrarse a ellas, esto dará orgullo y sentido de pertenencia a los habitantes. Solo con trabajo compartido, gobierno y sociedad civil evitaremos que Guadalajara se convierta en un monstruo devorador de personas.

Pueblo y gobierno debemos encausar a nuestra ciudad por la senda de la recuperación urbana. Los ciudadanos debemos participar decididamente en asuntos de separación de basura, educación cívica cuidado del agua… Si a estos atributos le sumamos orden y limpieza en las calles; nuestros municipios serán un modelo de dignidad urbana.

El desarrollo solo se logra combinando esfuerzos cimentados en valores y objetivos comunes, no existe otra fórmula para crecer como sociedad y convivir en armonía.

Démosle a Guadalajara un enfoque con sentido humano.

El domingo próximo, el segundo capítulo de esta serie.

jaimemarinsr@jmarin.com

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