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Domingo , 22.07.2018 / 00:23 Hoy

Columna de Jaime Marín

Dic. 28, 2014 Mis más caros deseos

Jaime Marín

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2014 está llegando a su fin. Éste ha sido un año de contrastes, un año que sacó a relucir las mañas e ineficiencia del gobierno federal. Un año en el cual la sociedad civil mexicana alzó su voz y se hizo escuchar en el ámbito internacional. Un año en que la opinión pública del mundo entero apoyó las causas nobles de los mexicanos.

Cuando estaba terminando 2013, algunos de mis deseos para este año que termina, fueron tener un país más justo, más equitativo y con más posibilidades de desarrollo para quienes tenemos el privilegio de haber nacido en esta tierra. Más oportunidades para los jóvenes, quienes han sido relegados a su derecho a la educación, al empleo y al desarrollo.

Tal vez no elevé mis deseos con la vehemencia que debí hacerlo porque desafortunadamente no “cuajaron”. Sin embargo no pierdo el optimismo, para 2015 tengo más deseos que ojalá se cumplan. No espero nada imposible, pero de antemano sé que no todos se lograrán debido a intereses ocultos de grupos que controlan la situación para defender única y exclusivamente sus intereses personales y de grupo: partidos políticos y poderes fácticos.

He aquí mis deseos para 2015: Que se termine la corrupción y la impunidad en las esferas oficiales. Que mejore la economía. Que se erradique la violencia. Que las elecciones intermedias se lleven a cabo en el más estricto orden y respeto al voto. Que sin aspavientos ni mentiras, los partidos seleccionen de veras a ciudadanos íntegros y preclaros dignos de confianza para que cumplan cabalmente sus compromisos con el pueblo. Que gracias a su buena actuación, la ciudadanía recobre la fe en los políticos para que México se encause hacía la verdadera democracia y prosperidad. Esta es una buena oportunidad para los políticos noveles, a ellos les corresponde borrar la mala imagen heredada de sus antecesores.

No deseo nada imposible, sino algo normal: gobernantes honestos, aunque sean feos, pero honestos, no niños bonitos que solo sirven para gesticular, cuidar su imagen y echar rollos y discursos vanos. Merecemos funcionarios decentes y comprometidos y una sociedad mejor organizada y respetuosa con los intereses de los demás. No es mucho pedir, es algo que deseamos buen número de mexicanos. No aceptemos más promesas vanas. Luchemos contra las transas, corruptelas y tráfico de influencias.

Estos son mis más caros deseos.

jaimemarinsr@jmarin.com

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