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Domingo , 17.06.2018 / 23:29 Hoy

Radar

Tlaquepaque o la politización de la seguridad

Jaime Barrera Rodríguez

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Escribí el viernes pasado que la agresión mortal de la delincuencia a tres elementos de la policía de Tlaquepaque, dejaba al descubierto, entre otras debilidades, que entre las nuevas autoridades municipales, el gobierno estatal y las corporaciones federales siguen sin encontrar un modelo claro de coordinación, que fortalezca a las policías de los municipios y las haga menos vulnerables al poder corruptor y de fuego de las mafias.

Lo preocupante es que no sólo hay un problema de coordinación sino también de politización de los asuntos policiales que lejos de ayudar a mejorar la situación de la seguridad pública la podría empeorar. Estos regateos políticos por considerar los mandos policiales como espacios de poder, quedaron claros en la sustitución obligada de mandos de la Comisaría de Seguridad de Tlaquepaque, luego de que el director Martín Maldonado, y su subdirector, Gregorio Martínez, decidieron renunciar por “motivos personales” luego del atentado contra sus subordinados.

Tras el triple homicidio registrado a plena luz del día el miércoles pasado, una consternada presidenta municipal María Elena Limón, pidió auxilio a la Fiscalía General del Estado a cuyas instalaciones acudió para entrevistarse con el titular Eduardo Almaguer. Llegó horas después del ataque acompañada aún de sus jefes policiales, que le habían comunicado ya su intención de dejar la Comisaría en las siguientes horas.

La alcaldesa postulada por el Partido Movimiento Ciudadano pidió por ello la ayuda del Fiscal, y al día siguiente la del gobernador Jorge Aristóteles Sandoval, con quien se entrevistó en Casa Jalisco, para definir a su nuevo comisario de seguridad ya que ella aceptaba no tener alternativa alguna.

Ante esta petición y el grave riesgo de dejar acéfala la corporación policial tlaquepaquense luego del desafío delincuencial al municipio, la propuesta del gobierno estatal a María Elena Limón fue nombrar a Pedro Guzmán Martín del Campo, quien fue el tercer y último jefe policial en Zapopan, en el trienio que encabezó el priista Héctor Robles Peiro, y quien actualmente se desempeña como supervisor policial en la Fiscalía General del Estado.

Aceptada la propuesta por la presidenta municipal la mañana misma del jueves, y avisado de su nueva responsabilidad Pedro Guzmán, el acuerdo era que por la tarde saldría a oficializar y presentar a su nuevo comisario. Cosa que nunca ocurrió porque de última hora, la cúpula del alfarismo consideró desde el Ayuntamiento de Guadalajara, que del gobierno estatal se habían aprovechado de un momento de debilidad de la alcaldesa para ganarle ese espacio, por lo que ahí mismo le impusieron al número dos de la policía tapatía, hasta el jueves pasado, Camilo González.

Si los grupos delincuenciales están de plácemes por la falta de coordinación policial entre las distintas corporaciones, más lo estarán ahora que las disputas políticas, los dividen más. Mala señal.

twitter: @jbarrera4

jaime.barrera@milenio.com

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